Votar no estaba al alcance de todo el mundo, y mucho menos en la antigua Grecia. En esa época, solamente los varones atenienses que habían completado su formación militar tenían derecho a votar en Atenas. La mayoría de la población estaba excluida: esclavos, niños y mujeres. En algunos casos, inclusos se suspendía el derecho a voto de la gente que tenía deudas pendientes. Y no solo eso: la suspensión era hereditaria y podía pasar a los hijos e incluso a los nietos.
El voto electrónico nació en los 60
Algunos países como Brasil, India, Venezuela o Estados Unidos utilizan equipos de Grabación Electrónica Directa que recogen y cuentan los votos en una sola máquina.
Con este método, la papeleta se muestra en una pantalla y el votante introduce su opción política a través de sistemas electrónicos. La propia máquina se encarga de entregar un recibo de voto al ciudadano y de hacer el recuento al finalizar la jornada.
Hay otros sistemas que mezclan la parte analógica y la digital. En el llamado “voto electrónico en papel”, el ciudadano marca su elección en una papeleta. Después, un sistema de escaneo óptico o de tabulación electrónica se encarga de registrar el voto y contarlo para el cómputo total. Este sistema empezó a desarrollarse en los años 60, cuando se popularizaron las tarjetas perforadas.
Fuente: La Vanguardia