La Constitución Política de la República de Panamá, el Código Electoral y el derecho internacional reconocen la participación política de mujeres y hombres como un derecho humano, que fortalece «la institucionalidad democrática, representativa e inclusiva», bajo el principio de igualdad y no discriminación de género. En este sentido, tomando en consideración este precepto, la paridad de género se aplica actualmente en los procesos electorales internos y generales, de conformidad con la ley electoral panameña.
En el 2022, por primera vez en la comarca indígena Ngäbe-Buglé, la más extensa y poblada de la República de Panamá, se logró establecer la paridad de género en las elecciones de las autoridades comarcales tradicionales. Esta medida representa un avance fundamental de esta comunidad indígena, al cumplir con el derecho universal a la igualdad y no discriminación, establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Las mujeres de Panamá y el mundo han logrado fortalecer su liderazgo y una mayor participación en campos como la política, un espacio que por décadas fue dominado por hombres. Este esfuerzo ha tenido un impacto importante en los procesos electorales en todo el país. Pero también ha empezado a generar cambios en la organización política de la comarca Ngäbe-Buglé, la única de las seis comarcas reconocidas en el país que elige a sus autoridades principales y regionales mediante elecciones.
La comarca indígena Ngäbe-Buglé, cuyo territorio abarca áreas de las provincias de Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas, fue creada con derecho a autonomía indígena mediante la Ley 10 de 7 de mayo de 1997. Desde su constitución celebra elecciones comarcales para la escogencia de sus autoridades principales y regionales, supervisadas por el Congreso General y el Tribunal Electoral de Panamá.
Tradicionalmente, las mujeres de esta comunidad tenían una participación limitada en las decisiones relevantes. Sin embargo, demostraron un cambio trascendental,
particularmente en los comicios del domingo 13 de febrero de 2022, en los cuales fueron escogidos los delegados de corregimiento para el Congreso General, para los tres Congresos Regionales y los nueve Congresos Locales, así como para la consulta popular para escoger a un cacique general, tres caciques regionales y nueve caciques locales de la comarca Ngäbe-Buglé.
En estas elecciones, según el padrón electoral, estuvieron habilitados unos 160,968 electores para votar en 337 centros de votación y 493 mesas ubicadas en tres regiones electorales de esta comarca indígena, de los cuales 78 mil 491 eran mujeres y 82 mil 477 hombres.
Durante esta contienda electoral resultó electa para el cargo principal de cacique general una mujer, Elena Cruz Guerra, junto a dos suplentes varones, para un periodo de seis años, como lo establece la norma de la comarca. Es importante mencionar que anteriormente, en la elección de septiembre de 2011, la población también escogió, entre las candidaturas, a una mujer como la primera cacique de ese territorio indígena.
En las elecciones del 2022, igualmente fueron electos tres caciques regionales, nueve caciques locales y 384 delegados al Congreso General, de estos últimos, 192 son mujeres y 192 hombres, cumpliendo de esta manera con la paridad de género.
Gracias a su persistencia en este y en procesos anteriores, las mujeres han abierto un camino hacia la justicia y la equidad en la elección de las autoridades tradicionales, convirtiendo a la comarca Ngäbe Buglé en un modelo de paridad y representación inclusiva en el país.
A través de sus luchas para fortalecer su liderazgo femenino, las mujeres indígenas de esta comarca se han convertido en protagonistas de este proceso electoral comarcal, alcanzando significativas posiciones.
Myrtha Varela de Durán, secretaria general del Tribunal Electoral de Panamá, señaló que la propia comunidad de la comarca fue la que decidió realizar la elección
de manera igualitaria, para elegir a las autoridades tradicionales, iniciativa que quedó reglamentada con el Decreto 26 de 13 de octubre de 2021, a través del cual se hizo la convocatoria oficial para esta votación.
En el artículo 10 de este Decreto se aborda el tema de la «paridad de género, para la integración de las nóminas», señalando que «se regirá la participación de mujeres y hombres, de manera igualitaria en las postulaciones a los distintos cargos que integrarán los congresos. Todas las nóminas utilizarán el mecanismo de alternancia (mujer-hombre u hombre-mujer), en forma tal que dos personas del mismo sexo no pueden estar en forma consecutiva en la nómina».
Según Varela, en esas elecciones comarcales, que fueron convocadas, reglamentadas y supervisadas por el Tribunal Electoral, junto con la Comisión de Elecciones del Congreso General Ngäbe-Buglé, por primera vez se dio un resultado de 50 % mujeres y 50 % hombres, lo que representó un ejemplo importante para Panamá y Latinoamérica, especialmente por considerar que se trata de autoridades tradicionales de una comarca indígena. «La participación femenina en estos cargos políticos demuestra el empoderamiento de la mujer indígena, su trabajo constante y su mensaje a los hombres sobre la importancia de la igualdad. Las mujeres, al pensar en sus hijos y luchar por la comunidad y la familia, contribuyen a una mejor calidad de vida para todos», manifestó.
La conciencia de la comarca sobre la importancia de la igualdad en postulaciones y resultados, en este caso, quedó demostrada y dejó como resultado la elección de muchas mujeres, incluyendo a la cacique actual, que es mujer, destacó la secretaria general del TE, al tiempo que agregó que la paridad se considera esencial para una democracia verdadera, ya que las mujeres aportan una perspectiva única basada en sus necesidades y las de sus hijos, lo cual a menudo no se toma en cuenta. Dado que las mujeres representan más de la mitad de la población y son una gran parte del electorado, es fundamental que ocupen cargos de decisión para representar esta visión distinta y lograr un balance equitativo de participación, subrayó.
La comarca Ngäbe-Buglé se constituyó en ejemplo para el país y la región al lograr la paridad en sus autoridades tradicionales, demostrando que la igualdad de género es necesaria para la democracia y el desarrollo comunitario.