Por Aneth Vidal Zambrano Sánchez
- Formación cívica temprana y cultura de paz: aprendizajes desde las Elecciones de la Niñez y la Adolescencia (ENA) 2024 en Panamá
Una niña, un niño, toman una boleta, buscan una mampara, marcan una decisión y la depositan. No solo es un gesto escolar: es un ritual público mínimo. Allí está la democracia en su forma más simple y más exigente: decidir bajo reglas comunes. Esta escena, repetida en el contexto panameño durante la Elecciones de la Niñez y la adolescencia 2024, fue el punto de partida de mi participación como ponente en el VII Congreso Mundial con Infancia y Adolescencia «Educar para la Paz», realizado del 20 al 28 de noviembre de 2025 y convocado por Laboratorio Internacional de Promoción de Buen Trato y Participación Infantil (INFLAB).
Mi presentación se sostuvo en el artículo que publiqué en el libro Educar para la paz (Dykinson, 2025) titulado «Elecciones de la niñez y adolescencia en Panamá, 2024: experiencia, propuesta didáctica y reflexiones pedagógicas». El propósito del artículo y mi exposición fue doble: narrar un caso institucional concreto y, al mismo tiempo, interrogar sobre lo que ese caso nos dice sobre la participación protagónica infantil, cultura política temprana y construcción de paz.
I.I. Marco conceptual: ciudadanía de Niñas, Niños y Adolescentes y ciudadanía temprana.
La Ley 285 de 15 de febrero de 2022, al establecer el Sistema de Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia en Panamá, se inscribe en una concepción de la niñez como sujeto pleno de derechos y no meramente como objeto de tutela. Esta perspectiva dialoga directamente con los planteamientos de Alessandro Baratta (1995), quien cuestiona la tradicional exclusión de niños, niñas y adolescentes del análisis democrático y subraya la necesidad de interpelar a la democracia desde los derechos de la infancia. En este sentido, la Ley 285 no solo fortalece los mecanismos de protección, sino que introduce el principio de participación como un componente estructural, reconociendo a la niñez y adolescencia como actores relevantes en la construcción democrática. Así, la norma responde al llamado de Baratta al ampliar el horizonte democrático e incorporar a la infancia como categoría política indispensable para la legitimidad y profundización de la democracia.
- Participación infantil y formación democrática: más allá del discurso
La participación infantil suele ser celebrada en el discurso y restringida en el diseño de políticas públicas y privadas. El Congreso del 20 al 28 de noviembre del 2025 fue un espacio propicio para discutir esta paradoja: se pide a niñas y adolescentes que “sean líderes”, pero se les niegan instancias reales de decisión. En contraste, la ENA ofrece una experiencia organizada con formalidad institucional. Fue convocada por el Tribunal Electoral de Panamá (TE) mediante el Decreto 14 del 1 de marzo de 2024, que reglamentó la jornada electoral del 5 de mayo de 2024.
Aquí el punto no es solo “hacerles votar”, sino hacerles comprender qué significa votar: qué se protege (secreto), qué se garantiza (igualdad de acceso), qué se controla (integridad) y qué se reconoce (resultado). Esa estructura, cuando es transparente, educa para la paz, reduce la arbitrariedad, limita la violencia simbólica del “yo decido por ti” y produce reconocimiento del otro como parte de la comunidad.
El proyecto Elecciones de la Niñez y la Adolescencia 2024 fue, más que una actividad paralela a la jornada electoral, un laboratorio cívico: una manera de recordar que la democracia no se hereda por decreto, sino que se aprende viviéndola. Impulsado y realizado por el Tribunal Electoral a través del INED, estuvo dirigido a niñas, niños y adolescentes (5 a 17 años) y se llevó a cabo el 5 de mayo de 2024, en simultáneo con la elección general, como una experiencia formativa de participación, decisión y sentido de pertenencia. Su alcance territorial buscó que el aprendizaje no quedara encerrado en la capital del país: se habilitaron 30 centros de votación en 15 regiones, incluyendo las comarcas Ngäbe Buglé y Guna Yala, con el acompañamiento de familias, comunidad educativa y actores comunitarios. La arquitectura del proyecto se sostuvo también en una red de aliados estratégicos:
Ministerio de Educación (MEDUCA), Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familias (SENNIAF), Secretaría Nacional de Discapacidad (SENADIS), IDEA Internacional, Club Activo 20-30, Asociación de Muchachas Guías, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Asociación Panameña de Debate (ASPADE), entre otros, aportaron legitimidad social, capacidad operativa y mirada especializada. En términos de participación, se registraron 6,435 votantes infantiles y adolescentes; y, en resultados, el valor más respaldado fue ‘el Respeto’ (2,774 votos), seguido por ‘la Honestidad’ (1,741), Igualdad (1,044) y ‘la Tolerancia’ (561). Leído con cuidado, este orden no es un simple conteo: es una declaración temprana sobre qué tipo de convivencia esperan y reclaman quienes están entrando con voz propia al espacio público.
III. Del voto simbólico al aprendizaje cívico: deliberar antes de elegir valores
En la Elecciones de la Niñez y la adolescencia, 2024, se votó por los valores democráticos cómo el respeto, la igualdad, la honestidad y la tolerancia. En el congreso, tuve la oportunidad de explicar por qué se realizó la votación por valores y el porqué de estos valores.
La votación por valores se diseñó como dispositivo pedagógico en busca desplazar el foco hacia fortalecer el aprender a deliberar (razonar y contractar prioridades) antes de decidir; de modo que el acto electoral no solo sea simbólico, sino que sea una herramienta de formación hacia la ciudadanía.
Esto permite que surja la pregunta ¿es posible “elegir valores” sin caer en moralidad excesiva? Mi respuesta fue que sí, pero con una condición: debe existir un proceso didáctico que convierta el valor en problema discutible y no en palabra sagrada.
- Preguntas de deliberación previas:
- ¿Qué significa “el respeto” cuando pienso diferente?
- ¿Puede haber tolerancia sin límites?
- ¿Qué es igualdad en mi escuela/comunidad: trato igual o trato justo?
- ¿Cómo se ve la honestidad en lo pequeño (tareas, juegos, redes)?
Sin ese momento deliberativo, el voto corre el riesgo de convertirse en una encuesta emocional. Con deliberación, en cambio, se vuelve aprendizaje cívico.
En la Elecciones de la Niñez y la Adolescencia 2024, el aprendizaje cívico no ocurrió “después” del proceso electoral, sino dentro de él: en la mesa, en el instructivo de mesa, en la fila y en la conversación entre pares. Bajo la premisa de que la democracia se aprende practicándola (Dewey, 1938; Pateman, 1970), este artículo se sustenta en los hallazgos de un grupo de enfoque realizado con jóvenes miembros de mesa que participaron en la jornada electoral del 5 de mayo, provenientes de once regionales. El objetivo fue conocer sus experiencias y recoger oportunidades de mejora para futuras ediciones.
En el informe «Resultados de los grupos de enfoque con los miembros de mesa de las Elecciones de la Niñez y la Adolescencia, 2024» se presenta información de primera mano obtenida a partir de dichas reuniones, en las que se aplicó la metodología de cuestionario. El proceso contó con un equipo de evaluación conformado por el personal técnico del Departamento de Formación Ciudadana en Democracia.
Los testimonios destacan, por un lado, una valoración positiva de la organización, la calidad de la capacitación, la claridad de los materiales y el sentido formativo de “ser escuchados” y comprender el voto informado. Por otro lado, señalan nudos críticos bien concretos: tiempos insuficientes de sensibilización en escuelas, bajo acompañamiento docente, participación limitada de votantes estudiantiles y desafíos logísticos (alimentación, viáticos, ubicación de recintos), lo que abre un campo de recomendaciones prácticas para robustecer la experiencia sin quitar contenido de su dimensión pedagógica.
- Aprender democracia haciendo: formar ciudadanía desde el proceso
Una elección enseña mediante lo que hace. Por eso, se miró a la ENA desde el ciclo electoral: planificación, formación, capacitación, jornada, escrutinio, comunicación de resultados y evaluación. En cada etapa hay una lección cívica posible:
- Formación: construye criterios y valores.
- Capacitación: adquiere habilidades para ejecutar tareas.
- Jornada: habilita autonomía o reproduce dependencia.
- Conteo: transparente.
- Resultados: se devuelven con sentido o se archivan como cifra.
En la revista Mundo Electoral, número 50 (2024), se destacó la ENA como una innovación pedagógica dentro del proceso electoral panameño, subrayando el valor del respeto como fundamento práctico de la democracia (Guerra Morales, 2024). Esta lectura coincide con la noción de ‘paz procedimental’: no la ausencia de conflicto, sino la existencia de reglas legítimas que permiten tramitarlo sin exclusión ni violencia.
- Aprendizajes: lo que funcionó y lo que aún debe fortalecerse
La ENA tiene logros claros: instala una consulta democrática, traduce procedimientos y abre conversación pública sobre ciudadanía temprana. Pero su potencial aumenta si se consolidan tres aspectos:
- Poselectoral pedagógico: devolución y conversación del resultado
(en el aula e instituciones y comunidad).
- Indicadores de aprendizaje: medir comprensión cívica, no solo asistencia.
- Continuidad formativa: que la elección no sea un evento aislado.
- De la Ciudadanía social a la Ciudadanía efectiva
El tránsito de la ciudadanía social a la ciudadanía efectiva puede comprenderse como una ruta formativa, gradual y acumulativa, que articula Semilla Ciudadana, Elecciones de la niñez y la adolescencia y Ciudadanía Joven. En su punto de partida, la ciudadanía social se expresa como pertenencia y cuidado: aprender a convivir, reconocer normas compartidas, practicar el respeto y asumir responsabilidades cotidianas en la escuela, la familia y la comunidad. Sobre ese marco afectivo, relacional y procedimental, la Elecciones de la niñez y la adolescencia, 2024, introduce una mediación clave: convierte valores y convivencia en experiencia cívica organizada, donde deliberar, elegir y asumir roles (por ejemplo, en mesas o dinámicas electorales) permite ensayar reglas, responsabilidades y decisiones colectivas. Finalmente, Ciudadanía Joven impulsa el salto hacia la ciudadanía efectiva: no solo “saber” de democracia, sino desarrollar competencia cívica (conocimientos, habilidades y criterios) y, sobre todo, agencia política, entendida como la capacidad real de incidir, organizarse, dialogar con instituciones y participar de forma informada y responsable en lo público. Así, la ruta no es una sucesión de actividades, sino una pedagogía de progresión: de la pertenencia que sostiene, a la práctica que forma, y de allí a la acción que transforma.
La ruta formativa: la ciudadanía social (pertenencia, cuidado, normas de convivencia) a la ciudadanía efectiva (competencia cívica + agencia política).
(Semilla Ciudadana → Elecciones de la Niñez y la Adolescencia → Ciudadanía Joven).
La consolidación de esta ruta formativa se refleja en los niveles de participación electoral de la población joven, particularmente en el grupo etario de 18 a 25 años. La participación de jóvenes (18 a 25 años) en las Elecciones Generales del 2024, fue la siguiente:
- Participaron 403,602 jóvenes (18 a 25 años), con una participación porcentual del 75.5%, con un incremento del 69% a diferencia al 2019.
- Siendo la participación de hombres de 195,610 (71.8%) y de mujeres de 207,992 (79.3%).
Los datos previos presentados sobre la participación de los jóvenes panameños nos permiten hablar de continuidad formativa, que implica reconocer que la ciudadanía no “aparece” el día en que se obtiene el documento de identidad personal ‘cédula’, sino que se construye como aprendizaje social y moral antes de convertirse en capacidad política. En términos clásicos, se transita de una ciudadanía social a través de convivencia, sentido de pertenencia, reconocimiento del otro, hacia una ciudadanía efectiva, donde esas disposiciones se vuelven competencia para incidir en decisiones públicas (Marshall, 1950). En esa lógica, Semilla Ciudadana es un programa educativo dirigido a niños, niñas y adolescentes, de entre 4 y 17 años, orientado a la formación en valores cívicos y democráticos. Surge como parte del seguimiento a los resultados de las Primeras Elecciones de la Niñez y la Adolescencia, celebradas el 5 de mayo de 2024, con el propósito de fortalecer la participación ciudadana y la conciencia democrática en las nuevas generaciones. Funciona como alfabetización cívica temprana: no adoctrina valores como consignas, sino que los vuelve experiencia vivida (normas compartidas, empatía, corresponsabilidad).
La ENA añade el componente procedimental y ético del sistema democrático: saber votar como comprensión de reglas, garantías e integridad, y Ciudadanía Joven es un programa dirigido a los jóvenes que adquieren por primera la cédula de identidad personal y a su vez busca empoderar a los jóvenes panameños para que participen de manera informada y activa en la sociedad, con el objetivo de promover una convivencia pacífica y contribuir al bienestar de todos los ciudadanos. A través de este programa se completa el salto decisivo: saber elegir no solo entre opciones, sino con criterios, deliberación y responsabilidad pública. Es decir, convertir el aprendizaje electoral en agencia, organización y participación sostenida. En conjunto, estos programas operan como una escalera pedagógica: de la socialización democrática a la competencia electoral y, finalmente, a la práctica ciudadana capaz de construir paz en lo cotidiano (Dewey, 1916/2004; Freire, 1970/2005; Westheimer & Kahne, 2004).
En tiempos de polarización, esta continuidad no es un adorno: es una tecnología pedagógica de paz democrática, porque vuelve convivible el conflicto al enseñarnos, desde temprano, a decidir con reglas comunes, a reconocer resultados y a construir comunidad sin anular al otro (Dewey, 1927/2012; Marshall, 1950; Westheimer & Kahne, 2004).
Conclusión
La ENA mostró que niñas, niños y adolescentes pueden ejercer ciudadanía con seriedad cuando el Estado y la comunidad educativa crean condiciones de participación significativa.
Pero la pregunta decisiva no es qué ocurre el día de la elección, sino qué ocurre después. En esa bisagra se vuelve fundamental articular la ENA con Ciudadanía Joven, programa dirigido a jóvenes que adquieren por primera vez la cédula de identidad personal, orientado a empoderarlos para participar de manera informada y activa en la vida pública, promoviendo la convivencia pacífica y el bienestar de toda la ciudadanía. Porque allí la experiencia electoral se transforma en trayectoria formativa, en práctica sostenida y en cultura democrática cotidiana. Si la ENA enseña el lenguaje del procedimiento reglas compartidas, respeto, integridad; Ciudadanía Joven lo convierte en hábito, en conversaciones y acciones, donde adolescentes y juventudes deliberan, proponen, se organizan y construyen comunidad. En tiempos de polarización, esa continuidad es, quizá, la forma más concreta de educar para la paz; no como un ideal abstracto, sino como una manera aprendida de vivir juntos.
Agradezco la revisión de este artículo a la Mgtr. Tamara Martínez, investigadora del Instituto de Estudios Democráticos (INED), y al Prof. Carlos González, activista en formación y participación ciudadana, presidente del Ágora CGMx de Panamá e integrante del Instituto de Formación Cívica de México.
Referencias:
Guerra Morales, L. A. (2024, 13 de diciembre). Elecciones de la niñez y la adolescencia: el valor del respeto como fundamento de la democracia. Revista Mundo Electoral, edición n.° 51.
Tribunal Electoral de Panamá. (2024, 1 de marzo). Decreto 14: Que convoca a las Elecciones de la niñez y la adolescencia del 5 de mayo de 2024 y aprueba su reglamentación [PDF].
Zambrano Sánchez, A. (2025). Elecciones de la niñez y adolescencia en Panamá, 2024: experiencia, propuesta didáctica y reflexiones pedagógicas. En A. S. Jiménez Hernández et al. (Coords.), Educar para la paz (pp. 1706–1714). Dykinson. https://doi.org/10.14679/3930
Bellido, Y. (2024). La ciudadanía de los niños. Mundo Electoral, (50), 26–35.
Baratta, A. (1995). Infancia y democracia. Bogotá: Temis.
Dewey, J. (2004). Democracy and education: An introduction to the philosophy of education (Edición original publicada en 1916). Dover Publications.
Dewey, J. (2012). The public and its problems (Edición original publicada en 1927). Ohio University Press.
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (30.ª ed.; Edición original publicada en 1970). Siglo XXI Editores.
Marshall, T. H. (1950). Citizenship and social class and other essays. Cambridge University Press.
Westheimer, J., & Kahne, J. (2004). What kind of citizen? The politics of educating for democracy. American Educational Research Journal, 41(2), 237–269.