La lista incompleta en las elecciones legislativas de 1924

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La lista incompleta en las elecciones legislativas de 1924

2021-11-24T10:37:04-05:0024 noviembre, 2021|Artículo Nacional|

 

 

 

  1. Introducción

 

Las elecciones legislativas panameñas durante el primer tercio del siglo XX estuvieron marcadas por circunstancias que hacen su estudio una tarea tan interesante como difícil. Por un lado, la nueva República, fruto del movimiento independentista de 1903, se encontraba muy condicionada en el ejercicio de su autonomía política, por la hipoteca combinada del Tratado del Canal Ístmico de 1903 y del artículo 136 de la Constitución Política de 1904[1]. Así, los procesos electorales del primer cuarto de siglo estuvieron frecuentemente supervisados por agentes de los Estados Unidos de América[2]. Además, tal y como se reporta de forma reiterada, las irregularidades en los procesos electorales eran frecuentes y graves[3]. Por último, es escasa la información disponible y confiable sobre los resultados de las elecciones legislativas panameñas de principios el siglo XX.

 

El primer tercio de ese siglo también fue testigo de grandes transformaciones políticas, sociales y económicas. En ese contexto, se vio evolucionar la legislación electoral panameña, tanto en la forma de elegir al presidente de la República, como en lo relativo a la forma de elegir a los diputados. En este último caso, la adopción de una fórmula de representación de las minorías (1918-1925) y luego la introducción de dos fórmulas de representación proporcional (RP), se producen en rápida sucesión (1925 y 1926).

 

En esa evolución es poco conocida la fugaz introducción de la fórmula de la lista incompleta en el derecho electoral panameño. A su análisis dedicamos este artículo.

 

  1. Aspectos generales del sistema electoral

 

Existe cierto consenso en que son cuatro las dimensiones fundamentales de los sistemas electorales aplicados a las elecciones legislativas: la fórmula electoral, la magnitud de la circunscripción, el umbral electoral y el tamaño de la Asamblea[4].

 

La fórmula electoral, según Álvaro Artigas, es

 

“…un método matemático para llevar a cabo el reparto de escaños entre los distintos contendientes, sean estos candidatos o partidos. Hay una variedad de fórmulas que pueden agruparse en dos grandes clases, según si los escaños se los lleve uno solo de los contendientes o se repartan entre varios. En el primer caso se habla de fórmulas mayoritarias. En el segundo, de fórmulas proporcionales”[5].

 

Las grandes alternativas son, entonces, las fórmulas mayoritarias y las de RP. La RP, como ideal, pretende que la composición de la Asamblea refleje en proporciones idénticas las tendencias expresadas por el electorado. En el caso de la RP hay numerosos tipos, que tienden a producir efectos proporcionales en distinto grado.

 

Sin embargo, hay mecanismos que buscan moderar los efectos de fórmulas que, de otra manera, dificultarían la participación de las minorías políticas en los órganos de decisión política. Esos mecanismos no son proporcionales, en la medida que no buscan reflejar proporcionadamente en las instituciones el peso electoral de las diferentes opciones político-partidarias. Sin embargo, sí aspiran a que las fuerzas minoritarias no queden desprovistas de representación. Esos son mecanismos de representación de las minorías.

 

Además de las fórmulas de adjudicación de curules, hay que tener siempre presente el conjunto de normas y prácticas que las acompañan y que condicionan los efectos que pudieran producir las mencionadas fórmulas, consideras en abstracto[6].

 

Desde el nacimiento de la República de Panamá en 1903, hasta la incorporación de la RP en 1925, se observan dos momentos en la legislación electoral aplicada a la elección de diputados en circunscripciones provinciales, que entonces eran todas plurinominales:

 

  1. El sistema de elección de diputados, de mayoría simple (1906-1918).
  2. El sistema de elección de diputados, de lista incompleta (1924).

 

Las elecciones en que esos mecanismos se aplicaron, y las primeras elecciones por RP, se muestran en el cuadro No. 1.

 

Cuadro No. 1. Fórmulas de adjudicación de escaños. Elecciones legislativas  (1906-1932).

 
Fecha de las elecciones Simultaneidad con elecciones presidenciales Fórmula de adjudicación de escaños
1ero de julio de 1906 No Mayoría simple
2 de septiembre de 1910 No Mayoría simple
7 de julio de 1914 No Mayoría simple
2 de septiembre de 1918 No Mayoría simple
2 de septiembre de 1924 Lista Incompleta
5 de agosto de 1928 RP
5 de junio de 1932 RP
 

Fuente: Elaboración propia.

 

A continuación, examinaré cada uno de estos momentos, describiendo su fundamento jurídico y su funcionamiento.

 

  • La elección de diputados por mayoría simple (1906-1918)

 

La Convención Nacional Constituyente dispuso que las primeras elecciones legislativas se llevaran a cabo en 1906[7]. El desarrollo legislativo aplicado a la elección de diputados inicia con la Ley 89 del 7 de julio de 1904.

 

El artículo 45 de esa ley, en concordancia con el artículo 78, establece la mayoría simple como fórmula para ser elegido diputado:

 

“Artículo 45. Los individuos que obtengan mayor número de votos para principales, serán declarados electos con ese carácter, y los que tal mayoría obtengan como suplentes serán declarados electos suplentes, según el orden descendente de estos. En caso de igualdad, decidirá la suerte”.

 

Los escaños se asignan a los candidatos en función de la simple mayoría electoral, en orden descendente y hasta el número de escaños en disputa. Aunque hay listas, los votos se contabilizan individualmente a cada uno de los candidatos incluidos en estas[8]. Un ejemplo de los datos que arrojaban este tipo de escrutinio lo encontramos en las elecciones de 1910, en la provincia de Panamá (ver Cuadro No.2).

 

Cuadro No. 2.  Resultados electorales de la provincia de Panamá, elecciones legislativas de 1910.  Diputados principales.

 
Candidato Votos recibidos
Guillermo Andreve 2937
Constantino Arosemena 2935
Ciro Urriola 2913
Nicolás Justiniani 2854
Juan Antonio Henríquez 2854
Nicanor A. De Obarrio 2841
Oscar M. Mckay 47
Carlos de Diego 16
Gaspar Araúz O. 15
Francisco Filós 13
Francisco A. Mata 7
Roberto Moreno 7
Antonio E. Dorado G. 4
Gonzalo Walker H. 3
Agustín Argote 3

Fuente: Acta de Escrutinio de 15 de julio de 1910[9].

 

Estos resultados de la provincia de Panamá contienen elementos llamativos: los seis primeros candidatos recibieron la totalidad de los votos en la mayoría de los distritos[10]. Ese tipo de resultados reflejarían una muy coordinada forma de votar, que se beneficiaba de un sistema electoral en el que la papeleta era proporcionada a los votantes por los propios partidos políticos. Así, aunque los votantes tuvieran la posibilidad legal de votar por otras listas, una alta organización de los votantes (ya de por sí, un número muy reducido), favorecía estos resultados.

 

Ese tipo de resultados se veía favorecido también por el intento de liberales y conservadores de llegar a acuerdos sobre la distribución de las curules. Esta estrategia se remonta al menos a la constituyente de 1904, y tiene un reflejo inmediato en las primeras elecciones para la Asamblea Nacional, en 1906. Se verá también reflejado en alianzas electorales en conflicto, integradas ambas por facciones liberales y conservadoras.

 

El intento de integrar listas conjuntas en 1906 contó con intermediación de la representación diplomática estadounidense, interesada en evitar los conflictos violentos entre liberales y conservadores, de los que la reciente guerra de los Mil Días era solo el más grave y reciente antecedente. La maniobra solo fue exitosa en la provincia de Panamá:

 

“Según el cónsul galo, Charles Magoon había convencido a ambos bandos, previamente, de la necesidad de firmar un acuerdo con una lista única integrada por seis diputados y 12 suplentes, la mitad de cada uno de los partidos. Los diputados del gobierno eran: Tomás Arias, Julio Fábrega y Rafael Aizpuru; en tanto que de la oposición figuraban Pablo Arosemena, Eusebio A. Morales y Abel Bravo”[11].

 

El procedimiento de reparto de curules preacordado por los partidos políticos, tuvo al menos otra manifestación en las elecciones legislativas de 1918. Relata Guardia Grimaldo:

 

“El presidente del Directorio Conservador, general don Santiago de la Guardia, debidamente autorizado, y el presidente Valdés, como jefe de su partido, acordaron el número de diputados que debía elegir cada partido, nueve conservadores y el resto liberales, para votar por candidaturas mixtas, bien entendido que la escogencia de los candidatos era enteramente libre en el seno del respectivo partido, de manera que el uno no tenía que aprobar ni podría rechazar los candidatos del otro”[12].

 

Esta última operación no pudo ejecutarse por el súbito fallecimiento del presidente Valdés y la inicial cancelación de las elecciones legislativas por el nuevo presidente, Ciro Urriola.

 

  1. La lista incompleta y la representación de las minorías (1924)

 

En 1916 se adoptó en el Código Administrativo, y con él la fórmula de adjudicación de curules en circunscripciones plurinominales que buscaba asegurar la participación de las minorías. Se trataba del sistema denominado “de lista incompleta”[13].

 

El texto del artículo 239 del Código Administrativo estableció lo siguiente:

 

“Artículo 239. En toda votación para Concejeros Municipales y Diputados a la Asamblea Nacional, cuando se hayan de elegir más de dos personas se votará en cada boleta por una tercera parte menos del número que se vaya a elegir, sin tener en cuenta las fracciones, de manera que si van a elegirse 3, 4 ó 5 candidatos se deduce: 1.

Si 6, 7 u 8……………………2

Si 9, 10 u 11…………………3

Si 12, 13 ó 14………………..4

Si 15, 16 ó 17………………..5

Si 18, 19 ó 20………………..6

Si 21, 22 ó 23………………..7

Si 24, 25 ó 26………………..8

Si 27, 28 ó 29………………..9

Si 30, 31 ó 32………………..10

y así en adelante.”

 

Complementariamente, el artículo 282 del Código Administrativo establecía que el Jurado Provincial de Elecciones declaraba la elección de principales y suplentes a favor de los ciudadanos que hubieran obtenido mayoría de votos en orden descendente.

 

Como el sistema de lista incompleta presupone la representación de las minorías, el cambio introducido se entiende como un intento de apertura, pero no establecía la proporcionalidad, sino que participa aparentemente de la convicción de que la política debía ceñirse a la relación gobierno-oposición.

 

La nueva legislación electoral estuvo influida directamente por la ley Sáenz-Peña de la Argentina, como resultado de un viaje que realizó al cono Sur Eusebio A. Morales[14]. Sobre si ese viaje tenía el propósito de explorar las posibles reformas electorales, o si la idea de emular la ley argentina fue un efecto colateral del viaje, hay posiciones encontradas[15]. Cualquiera que haya sido el caso, el nuevo sistema no se aplicó en las elecciones legislativas de 1918, como estaba previsto inicialmente[16]. Pese a que la Ley 1 de 1916 ordenaba la entrada en vigor del Código Administrativo el 1ero de julio de 1917, esa fecha fue luego modificada, de forma que el sistema se utilizó únicamente en las elecciones legislativas de 1924.

 

Eusebio A. Morales justificó la postergación en un estudio publicado en el “Diario de Panamá” en diciembre de 1918, titulado apropiadamente “La Reforma Electoral”. Consideró necesario retrasar la entrada en vigor del Código Administrativo para evitar dejar sin derecho al sufragio efectivo a quienes no contaran con cédula de ciudadanía, pues el nuevo código las hacía indispensables para poder votar. El plazo entre la entrada en vigor original del Código y la fecha de las elecciones siguientes no permitía, según Morales, expedir las cédulas a tiempo para garantizar la participación general de la población con derecho al sufragio. La Ley 44 de 1917 postergó así la entrada en vigor del Código Administrativo, hasta el 1ero de enero de 1919 y, por lo tanto, las elecciones legislativas de 1918 se hicieron con el sistema tradicional[17].

 

En el mismo escrito ya citado, decía Morales, sobre la fórmula de adjudicación de curules establecida en el Código Administrativo:

 

“Hay en el Código un punto importante que no he tocado y que es el único que en mi concepto no merecía ser copiado de la ley argentina porque resuelve de modo arbitrario una cuestión que debe tener una solución más acorde con la realidad de las cosas: es la representación de las minorías. El sistema Argentino es erróneo y aquí lo tenemos copiado sin meditarlo. Dejo este asunto para otra ocasión[18].

 

En esto no estaba solo. Otro connotado liberal, Guillermo Andreve[19], era también crítico de la fórmula adoptada. En 1924 publicó un artículo en la revista Estudios, en la que se lee:

 

“Nuestras disposiciones electorales reconocen el derecho de las minorías, pero no lo establecen cuerdamente. Por su parte los partidos en el poder tratan siempre de hacerlo irrisorio, ya declarando partido minorista al que en realidad no es sino una rama del partido mayorista, ya dividiendo los votantes para obtener, a veces por medio de ingeniosos cálculos aritméticos, acaparar toda la representación en un cuerpo dado. El reverso de la medalla lo ofrecen a veces grupos minúsculos de ciudadanos que pretenden una representación a que su número no les da derecho. Ocurre también que hay grupos divergentes interesados en defender sus principios y opiniones, y de acuerdo con nuestras disposiciones electorales solo dos lo logran. Imaginemos cinco grupos políticos interesados en una elección de concejales, por ejemplo. Solo dos de ellos obtendrán la elección de una parte de sus candidatos o de todos ellos. Los otros tres grupos no obtendrán nada. Imaginemos asimismo que el total de votos obtenidos sea este: dos mil, mil novecientos, mil ochocientos, mil setecientos y mil seiscientos, y los concejales a elegir, siete. Resultaría el primer grupo con cinco concejales, el segundo grupo con dos y los otros tres sin ninguno. Es decir, que dos mil ciudadanos tendrían una representación de un concejal por cada cuatrocientos de ellos; el segundo grupo de uno por cada novecientos cincuenta ciudadanos; y cinco mil cien ciudadanos no tendrían representante ninguno. Tal cosa es irritante y sin embargo puede ocurrir, como ocurren otras cosas absurdas y contrarias a los verdaderos fines que se persiguen con el sufragio universal”[20].

 

El mandato de la Asamblea Nacional y del presidente de la República era de cuatro años, pero no eran concurrentes.  Sin embargo, se reformó la Constitución Política para que los mandatos de ambos órganos coincidieran, para lo cual se prorrogó el mandato de la Asamblea Nacional 1918-1922, hasta 1924. De esa forma, en 1924 se hicieron elecciones para presidente de la República y diputados de la Asamblea Nacional, siendo esas elecciones las primeras y últimas elecciones legislativas en que se aplicó el sistema de lista incompleta en Panamá.

 

  1. Conclusiones

 

Respecto a la introducción de la lista incompleta en Panamá, se ha puesto en evidencia la aparente necesidad de establecer un mecanismo para permitir a las fuerzas políticas minoritarias, en particular al partido conservador, pero con cada vez más claridad las facciones del partido liberal, una oportunidad para participar en las instituciones del nuevo Estado. Ese mecanismo vino a ser la lista incompleta.

 

La participación de las minorías había tenido varias experiencias concretas con base en acuerdos interpartidarios, entre liberales y conservadores, el más conocido de ellos, el que sirvió para integrar la convención constituyente de 1904, pero tuvo episodios más limitados y menos exitosos en los años subsiguientes.

 

La introducción legal de la fórmula de la lista incompleta buscaba canalizar una solución semejante a la que ofrecían los acuerdos interpartidarios, pero de forma institucionalizada. La innovación, como otras novedades de la nueva legislación electoral, está documentada como tomada de la experiencia argentina, con la Ley Sáenz-Peña, de 1912.

 

El relatado cambio de la legislación electoral panameña en el primer cuarto del siglo XX, se produce en el contexto de un rápido cambio social, cuyo reflejo en la legislación electoral no se detendrá en la introducción de la lista incompleta, sino que continuará con la introducción de fórmulas de representación proporcional (1925-1926).

 

Los proponentes de la adopción de un sistema de RP lo explicarán como para enfrentar los problemas específicos que confrontaba el sistema de lista incompleta.  Esos problemas estaban relacionados con la ventaja de la RP para reflejar auténticamente las fuerzas relativas de los partidos, tanto como en la distorsión causada por el abuso del sistema: la tendencia de los partidos a fabricar minorías artificiales, que se beneficiaban del reparto forzoso de escaños.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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El Sufragio. En Revista Lotería, no. 282-284, agosto-octubre de 1979, pp. 216-219.

 

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Díez, Fátima. Sistemas Electorales de América Central y el Caribe: Una introducción y algunas notas para el debate. En Martínez, Rafael (editor). Prácticas de Sistemas Electorales Comparados II. Centroamérica y el Caribe. Editions Universitat de Barcelona,  2001, pp. 15-44.

 

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Nohlen, Dieter. Sistemas Electorales y partidos políticos. Fondo de Cultura Económica, México, 1994.

 

Royo, Arístides. Guillermo Andreve. Protagonistas del Siglo XX Panameño. Penguin/Ra House. Grupo Editorial, Bogotá, 2015, pp. 19-46.

 

Valdés Escoffery, Eduardo. Acontecer Electoral Panameño, Tomo I y II. Panamá, Imprelibros S.A, 2006.

 

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Evolución de los sistemas electorales aplicados a la elección de legisladores en la República de Panamá. Primer curso internacional de derecho parlamentario: Panamá, Tribunal Electoral, 2002.

 

Vásquez G., Rogelio A. El sistema de elección de los diputados a la Asamblea Nacional y la estructura de este órgano estatal. En Presente. Cuaderno de la Facultad Derecho y Ciencias Políticas, No. 6 (abr.-jun. 1966), pp. 18-38.

 

 

 

Salvador Sánchez González

Panameño. Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Santa María La Antigua. Especialista en Derecho Constitucional y Ciencia Política, por el Centro de Estudios Constitucionales de Madrid, España. Profesor universitario desde 1993, ha dictado los cursos de Derecho Constitucional, Ciencia Política y Derechos Humanos. Ha publicado artículos en revistas especializadas de Panamá, España, Colombia, Chile y México. Entre sus principales obras se encuentran «Crítica a la Doctrina del Bloque de la Constitucionalidad»  y “Los primeros diputados panameños: Ortiz y Cabarcas en las Cortes Españolas”.  Fue Director General de Asesoría Legal y Técnica, en la Asamblea Nacional, Secretario Ejecutivo de Asuntos Jurídicos del Ministerio de la Presidencia, Viceministro de la Presidencia y Ministro de la Presidencia, encargado. Representante Permanente de la República de Panamá ante la Organización de Estados Americanos entre 2018 y 2019. Actualmente es el Director Ejecutivo del Instituto de Estudios Democráticos (INED) del Tribunal Electoral de Panamá.

 

 

 

 

 

 

[1] Según el artículo 136 de la Constitución de 1904, dispuso que el “Gobierno de los Estados Unidos de América podrá intervenir, en cualquier punto de la República de Panamá, para restablecer la paz pública y el orden constitucional si hubiere sido turbado, en el caso de que por virtud de Tratado Público aquella Nación asumiere, o hubiere asumido, la obligación de garantizar la independencia y soberanía de esta República”. La mención de un “tratado público” hace referencia al Tratado Hay-Bunau Varilla para la construcción de un canal interoceánico, de 1903, que en su artículo primero dispuso que Estados Unidos “garantizan y mantendrán la independencia de la República de Panamá”.

[2] Ver: CONTE-PORRAS, Jorge. Presencia Norteamericana en los primeros procesos electorales panameños. En Reflexiones en un Panamá Democrático. Tribunal Electoral. Panamá, p. 51-64; y VALDÉS, Manuel María. Las intervenciones electorales en Panamá. Revista Lotería Nos. 346-347, enero-febrero de 1985, pp.127-137.

[3] Al respecto pueden consultarse, CONTE PORRAS, Jorge. Procesos Electorales y Partidos Políticos. Tribunal Electoral, Panamá, 2da. Edic., 2006 y Valdés Escoffery, Eduardo. Acontecer Electoral Panameño Tomo I y II. Panamá, Imprelibros S.A, 2006.

[4] LIJPHART, Arend. Sistemas electorales y sistemas de partidos: un estudio de veintisiete democracias, 1945-1990. Centro de Estudios Constitucionales. Madrid, 1995.

[5] Artiga González, Álvaro. Fórmula Electoral. p. 441. En Diccionario Electoral. CAPEL-IIDC. San José, 3ra edición, Costa Rica/México, 2017, pp. 441-451.

[6]Particularmente tienen importancia la facilidad o dificultad de postular candidatos (si es o no exclusiva de los partidos), la facilidad o dificultad de formar partidos políticos, la forma de votar (por ejemplo, si es mediante listas cerradas y bloqueadas) y la magnitud de las circunscripciones.

[7]El artículo 144 de la Constitución, señalaba la reunión de la Asamblea Nacional el primero de septiembre de 1906.

[8]La población de cada círculo electoral se establece en la que había determinado el último censo del extinto departamento colombiano de Panamá, más un 25%. Ver Decreto No. 33 de 1910, sobre censo electoral.

[9]Publicada en Araúz, Celestino Andrés. Carlos A. Mendoza, Presidente y Secretario de Hacienda, Tomo I, p. 291 y ss. En este caso, se observa que entre los seis diputados elegidos los hay no solo de adhesión liberal, sino conservadores, como Nicanor A. de Obarrio o Juan Antonio Henríquez.

[10] En Arraiján, 51 cada uno; 81 cada uno en el distrito de Balboa; 167 cada uno en el distrito de Capira; 51 cada uno en el distrito de Chame; 86 cada uno en Pinogana; 108 cada uno en Chimán; 118 cada uno en San Carlos; 239 cada uno en Taboga.

[11] El acuerdo de 30 de junio había sido firmado por Ricardo Arias (conservador) y Pablo Arosemena (liberal).  Ver también: ARAÚZ, Celestino Andrés, y Dra.  Patricia Pizzurno. Panamá Republicano (1903-1989).

[12] Guadia Grimaldo, Fernando. Reseña Histórica de Nuestros Partidos, pp. 68-69. En Galindo, Mario, Zuñiga Guardia, Carlos Iván y Conte-Porras, Jorge (compiladores). Ensayos sobre los Partidos Políticos en Panamá. Panamá, 2005, pp. 58-86.

[13]La lista incompleta también se proponía en el artículo 65 de un proyecto de ley sobre elecciones populares presentado por los diputados Julio Arjona Q. y André Mojica, también en 1916.

[14]Nació en Sincelejo, Colombia, en 1865. Recibió el título de doctor en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Cartagena. Juez municipal en Colón, Panamá. Participó en la guerra de los Mil Días, y en el movimiento independentista de 1903. Ocupó varias veces importantes secretarías de Estado de la República de Panamá. Entre otras responsabilidades que asumió, fue enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Bélgica, los Estados Unidos y Holanda, y jefe de la delegación ante la Sociedad de las Naciones. Sobre Morales, ver: Ver: Sucre Camarano, Carlos. Eusebio A. Morales. Protagonistas del Siglo XX Panameño, Penguin/Random House, Grupo Editorial, Bogotá, 2015.

[15] Según Sucre, Morales “aprovechó un viaje a Argentina para estudiar su sistema electoral. De regreso, le presenta a Porras una propuesta adaptando el sistema argentino, y este le pidió a la comisión codificadora su incorporación al Código Administrativo” Ver: SUCRE CAMARANO, Ibídem, p. 1903. Pero Conte Porras dice que Morales fue enviado para eso. Por otra parte, es seguro que Morales conocía desde mucho antes esa forma de adjudicar curules. Por ejemplo, el voto limitado es descrito en el libro Ensayo sobre Ciencia Constitucional, sobre el cual Morales escribió una recensión en 1898, en el periódico La Situación. Ver: Morales, Eusebio A. Ensayo sobre Ciencia Constitucional. En Morales, Eusebio A. Ensayos, documentos y discursos. Autoridad del Canal, Panamá, 1999, pp. 23-31. Ver también: AREGUI, José Antonio. Ensayo sobre Ciencia Constitucional. Imprenta de Zalamea Hermanos, Bogotá, 1897.

[16]En efecto, puede observarse el sistema electoral establecido en Argentina, en el artículo 56 de la ley 8871 de elecciones generales, de 1912. Sin embargo, la adopción de un sistema similar había sido propuesto antes por Justo Arosemena, en base a reforma electoral británica de 1867.

[17] La Ley 46 de 1919, en ese marco, da carácter permanente a las cédulas de ciudadanía, lo que evita tener que expedirlas cada vez que hubiera un proceso electoral. Adicionalmente, deroga el capítulo 6to del Título IV del libro I del Código Administrativo, “De los partidos políticos y de los candidatos”.

[18] Morales, Eusebio A. La Reforma Electoral. p. 224. En Morales, Eusebio A. Ensayos, Documentos y Discursos, Biblioteca de la Nacionalidad, Autoridad del Canal de Panamá, Panamá, 1999, pp. 213-224.

[19] Andreve fue ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Francia y España, cargo que ejerció en 1921 y 1924, en el período en el que escribe a favor de la introducción de la RP en Panamá. Sobre Andreve, ver: Royo, Arístides. Guillermo Andreve. Protagonistas del Siglo XX Panameño. Penguin/Random House. Grupo Editorial, Bogotá, 2015, pp. 19-46. También: CONTE PORRAS, Jorge. Guillermo Andreve en el centenario de su natalicio. Boletín Academia Panameña de la Historia, nos. 17 y 18, enero-junio, 1979.

[20]Andreve, Guillermo. La Reforma Electoral. pp. 403-404. En Revista Lotería, no. 282-284, agosto-octubre de 1979, pp. 398-406.