Discurso del magistrado Alfredo Juncá en la XXXIII Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y del Caribe. Ciudad de Panamá, 21 de agosto de 2019

//Discurso del magistrado Alfredo Juncá en la XXXIII Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y del Caribe. Ciudad de Panamá, 21 de agosto de 2019

Discurso del magistrado Alfredo Juncá en la XXXIII Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y del Caribe. Ciudad de Panamá, 21 de agosto de 2019

2019-12-16T10:52:57+00:0016 diciembre, 2019|Artículo Nacional|

El alcance digital durante el año 2018 en Centro América y el Caribe nos indica dónde estamos en cuanto a la penetración del internet y las redes sociales.

Las redes sociales son un fenómeno que quizás hace cinco años no habíamos sentido sobremanera, pero llegado el presente es una realidad innegable de todos nuestros países.

En internet y redes sociales podemos encontrar todo tipo de personajes, y digo personajes, porque cuando hablamos de internet y redes sociales nos debemos referir a cuentas. ¿Por qué a cuentas? Porque una cuenta es lo que está representado en la red social; una cuenta es el internauta que navega por internet.  ¿Sabemos quién está detrás de la cuenta? Es muy difícil saber si la cuenta representa una persona real, un conglomerado de personas, o representa una identidad falsa, que puede ser llevada adelante por una persona o por un algoritmo programado, es decir, una máquina.

Cuando seamos capaces de identificar en dónde estamos parados en lo digital, daremos nuestro primer paso al frente para afrontar las realidades que este mundo nos está imponiendo. ¿Por qué imponiendo?, porque la realidad digital es impuesta y no podemos escapar de ella. Y mientras más rápido entendamos que el mundo va hacia lo digital, mejor nos va a ir como autoridades electorales.

Mirando el ejemplo de Panamá, la penetración de Panamá en Facebook, representa 1.9 millones de cuentas; 1.5 millones para Instagram, que es la red de más alto crecimiento en la juventud, y 320 mil para Twitter, que es la red política por excelencia para compartir contenido noticioso, en el caso nuestro, contenido de campaña electoral.

El Padrón Electoral de la República de Panamá escasamente representaba 2.7 millones de votantes. 1.9 millones de esos podrían estar representados en Facebook; un poco difícil poder precisar quién tiene o no cuenta. Lo que sí podemos precisar es que en un país  donde los dispositivos móviles llegan a dos dispositivos per cápita, tenemos un mundo que se mueve a través de los dispositivos móviles. No es el mundo de las computadoras, de las laptops,  ni siquiera de las tablets: es el mundo de los dispositivos móviles.

Para trasportarnos a esa realidad digital, enciendan las tablets que tienen es sus puestos.

En la aplicación (((((Mate Metter)))) van a ver un código: 198524. Introduzcan este código y vamos a leer la primera pregunta y  ver qué resultado nos da.

Para esta primera pregunta lo que quiero que me respondan es, en una sola palabra, para qué sirven el social media,  la internet y las redes sociales.

Sus respuestas han sido: para comunicar, opinar, conectar, informarse, conocer, incidir.

¿Podríamos estar de acuerdo en que el social media conecta a las personas? Conectamos con el SM.

¿Qué significa esto? Que cuando conectamos lo hacemos de un lado, pero también hacia el otro. ¿Qué significa esto? Que yo doy, pero también recibo. Y es muy importante poder entender ese dar y recibir que se da en internet y redes sociales, porque muchas veces pensamos que con abrir una cuenta de Instagram, de Facebook o de Twitter solo vamos a dar y no vamos a recibir: esto es algo de dos vías.

¿Cómo definirían ustedes la presencia de su institución en internet y en las  redes sociales? En una primera instancia, solo página web; en segunda instancia, página web y al menos tres redes sociales; luego, página web y menos de tres redes sociales; o simplemente no tienen presencia en internet  ni en redes sociales.

Veo claramente que la gran mayoría de ustedes no solo tienen web, sino que tienen cuentas en redes sociales.

El manejo de las redes sociales es muy importante  no solamente para la autoridad, sino para los miembros que componen esa autoridad. Llámense comisionados, magistrados, jueces electorales…, cada uno de ustedes, desde el  momento en que tiene una cuenta en redes sociales, se convierte en vocero de la institución, no importa si está en horas libres, si es de día o de noche, o si está de vacaciones; lo que usted diga en esa red social se reflejará inmediatamente en lo que ocurre en la institución de la que usted forma parte.

Sin embargo, la institución no solo son sus magistrados,  los comisionados, los jueces electores: Ella es un conglomerado de servidores públicos que la representan. Lo que digan los directivos,  colaboradores en las redes sociales se reflejará sobre la institución.

Si tengo un colaborador que abiertamente está diciendo que el fraude electoral está más que presente y que es una realidad para nosotros en nuestro país. ¿Qué mensaje está enviando este  colaborador de la institución a los ciudadanos? Evidentemente no es un mensaje positivo.

El conjunto de opiniones que se vierten en las redes sociales es lo que llamamos activismo digital. Y el activismo digital en una institución es sumamente importante porque  puede subir la impresión que tiene el público sobre la institución; pero también la puede  bajar, como un ancla en medio del mar.

En la medida en que tengamos conciencia de que en una gran pirámide, en donde se encuentran los comisionados, jueces y magistrados; los directivos en el siguiente nivel, y los servidores un poco más abajo, cuando tiremos  una línea, una directriz sobre cómo se va a practicar el activismo digital en la institución, en esa medida vamos a estar participando organizadamente en el mundo digital como institución.

Puedo salir a dar cifras o datos  muy bonitos acerca del proceso electoral o de las distintas actividades que realiza la institución, pero, como les dije, social media es una puerta giratoria; cuando uno da y  recibe no siempre retornan aplausos ni palabras bonitas.

Muchas de estas palabras, de estas interacciones que recibe la institución son amenazas digitales. Es decir, no se trata de un contenido orgánico  que refleje la opinión legítima de la ciudadanía, sino,  muchas veces,  de un contenido organizado  para hacerle daño al proceso o a la institución.

Tenemos que ser conscientes de que las amenazas digitales son aquellas que van hacia el proceso o  en contra de la institución. Y una institución que está cegada hacia las amenazas que la rodean  es vulnerable. De ahí la importancia de escuchar y ver qué está sucediendo alrededor de la institución;  y esto solo se logra a través de un efectivo monitoreo digital.

Las amenazas contra el proceso en los medios digitales son de distintos tipos. Tenemos los activistas digitales, que son las personas que inciden en internet y redes sociales y que, al momento de hacerlo  negativamente y  violando  la norma, se convierten en una amenaza.

Por ejemplo, un activista digital que hace mal uso de las redes sociales durante el proceso electoral: Hace propaganda electoral durante el periodo de veda o difunde  propaganda sucia en contra de otros candidatos.

Y hablo de activistas porque estamos partiendo de la ficción de que se trata de personas reales, es decir, que tras esa cuenta hay una persona  que está emitiendo su opinión o está publicando contenido digital.   En este caso tenemos un activista que está trabajando en negativo.

En el mundo digital hablamos de cuentas.  Un fenómeno que se ha propagado con mayor rapidez en los últimos tiempos es el de call centers. Les llamamos call centers porque en un principio se originaron como centros de llamadas, ya sea para vender productos a personas o para ofrecer servicios, y después migraron al plano político para ofrecer propaganda electoral. Los call centers han migrado, ya no telefónicamente, sino que ahora funcionan a través de cuentas para hacer un activismo falseado, dirigido a apoyar o a perjudicar a una campaña electoral.

Estos son de diversos tipos y se integran a través de cuentas que pueden ser las cuentas trolls, que probablemente son  personas reales, pero que se dedican a hacer mal uso de las redes sociales para atacar a un candidato. En su  mayoría son las llamadas cuentas falsas que no son avatares, que manejadas por una sola persona se dedican a dañar a un candidato o a una campaña, y finalmente las máquinas, es decir, los bots, que son algoritmos que están diseñados para responder automáticamente a la interacción de un individuo que puede ser una campaña, un candidato o  la institución.

Estas amenazas son portadoras de lo que realmente es el mensaje dañino. Al final podemos ver que tenemos algo llamado  outlets.   Los outlets son personas que se esconden en internet y redes sociales disfrazándose como medios de comunicación legítimos, para poder anclar contenidos digitales que luego va a ser difundidos a través de un call center, que puede estar integrado por trolls, cuentas falsas y bots. Todo esto con alto valor comercial.

Pero adicionalmente a los outlets, el contenido principal que se disemina, que se ancla en un outlet o que va directamente a un call center, es el contenido falso.

De la misma manera que muchas organizaciones internacionales libran una guerra constante en contra del terrorismo o del narcotráfico, nosotros, en este momento, no podemos equivocarnos; estamos en guerra durante el periodo electoral: Es una guerra contra la desinformación.

Desinformación que tiene su  aparición en las noticias falsas que fueron acuñadas durante la elección del presidente Donad Trump, como el fenómeno mediante el cual un medio disemina una información que  falsa, pero que apoya como veraz, de forma tal que muchos otros seguidores creen la historia y viralizan el contenido. Viralizar el contenido significa multiplicarlo de forma tan rápida que se sale de control, incluso de la persona que emitió el contenido por primera vez.

Pero estos fake news o noticias falsas son noticias del ayer porque han mutado ahora a otra forma de contenido; son el futuro al que nos estamos enfrentando en las próximas elecciones.

Parece ser el lejano futuro, pero hay situaciones que han ocurrido en las elecciones de Brasil, cuando se alteraron, ya no caras, sino litografías en los suéteres de familiares de algunos candidatos para perjudicar sus campañas.

Este tipo de conductas es al que nos vamos a enfrentar los organismos electorales, ya no en el futuro, sino en el presente, en el ahora.

Existen ejemplos, casos reales, que ocurrieron durante las elecciones del 5 de mayo de 2019 en Panamá; son de los llamados outlets como Panamá Today News que aparentaba ser un noticiero reputado, y se dedicó durante la campaña electoral a darle apoyo a un candidato presidencial y, en el caso de dos candidaturas adicionales, se dedicó a difundir contenido de fake news en contra de estas candidaturas. Estos outlets presentaron, en la parte de abajo, la palabra Sponsor que significa que este contenido fue financiado o pagado.

Lo mismo sucedió con The Central American Post, que tampoco es un medio real, y que ocurría lo mismo con su publicidad. ¿Qué significa esto? Que es un contenido pagado.

Significa que una persona detrás de estas cuentas ha invertido dinero, no solamente en la confección del contenido digital, sino para  la difusión del mismo contenido. Para aquellos países o  jurisdicciones electorales que tienen limitaciones para la inversión en  campañas electorales, allí tienen una vía de escape para la inversión en el gasto de propaganda, especialmente si estos pagos se dan en el extranjero; es decir, que los pagos no pasan por el tamiz de las transacciones internas en el país.

Es muy difícil darle seguimiento a una transacción en el extranjero, máxime para un organismo electoral que está ocupado en la organización del evento electoral.

La única forma que  tenemos para darle seguimiento a esto es teniendo acuerdos con las plataformas para  que revelen la información financiera detrás de los pagos de estos contenidos digitales.

También ocurrió con el Informador de Panamá y Noticias Panamá.com(.)  Ninguna de estas páginas era un medio de comunicación real, todas eran cuentas que habían sido creadas para atacar o beneficiar a un candidato, y todas estaban financiadas probablemente con dinero que no pasaban por las auditorías  de la autoridad electoral, en este caso, el Tribunal Electoral de Panamá.

Este es un ejemplo de lo que es un integrante de un call center. Tenemos a Sara Covarrubias, una muchacha con la cara de un lado que dice: “Se logró el objetivo: hoy, las primarias; mañana, la presidencia @candidato #Panamá #candidatopresidente

En un primer vistazo, nos podría decir que es un simpatizante que está apoyando a su candidato. Sin embargo, una búsqueda en monitoreo digital  más profunda nos indica que existe una Sara Covarrubias con la misma identidad, fotografía,  dirección que nos decía antes:  Los del PAN siempre con sus artimañas #RespetaMiVoto @AdriandelaGarza es nuestro alcalde.

Sin duda, México y Panamá están  lejos como para que yo apoye a un candidato presidencial de uno de estos países y  a un candidato a la alcaldía del otro.

Si continuamos con nuestro monitoreo,  vemos que Sara está viviendo en Nuevo León, Monterrey.  Sin embargo, luego vemos a Sara Covarrubias que está viviendo en Panamá. Estoy seguro que si hacemos una búsqueda biométrica encontraremos que la fotografía no corresponde a ninguna Sara Covarrubias, sino a otra persona, y que la cuenta es parte de un call center que ha trabajado  en una primera jurisdicción y ahora  trabaja en otra.

Esto llamo la atención  porque una de las constantes que tuvo el proceso electoral en Panamá, fue que las campañas presidenciales grandes todas tuvieron asesores mexicanos de medios digitales. Eso nos trajo  esta realidad.

¿Cuántos de ustedes conocen la aplicación WhatsApp? ¿Creo que todos la usamos, verdad? Conozco muy pocas personas que no utilizan WhatsApp como plataforma de mensajería. De hecho,  con los pocos que conozco que no utilizan esta plataforma es muy difícil la comunicación.

WhatsApp es el gran reto del manejo digital en redes sociales, porque precisamente WhatsApp es un ente diferente, es como tener perros y gatos. Es decir, muchas veces cuando hablamos de Internet y redes sociales pensamos que podemos ponerlo todo y darle una misma categorización, sin embargo, en el caso de WhatsApp, nos encontramos con un gran reto,  es que WhatsApp no es una red social, sino un sistema de mensajería Wap 2.0 que es privado, pero como podemos explicarnos que siendo un sistema privado se convierta en una amenaza digital, y esto se debe al fenómeno de la viralización.

La difusión del contenido en WhatsApp se viraliza de una forma tan rápida que tienen efectos tan nocivos como el de las redes sociales.

La compañía que dirige WhatsApp nos da a creer. Y digo nos da a creer porque  no he visto todavía una auditoría que compruebe que los contenidos en WhatsApp están cifrados y que WhatsApp no tiene acceso a la información o contenido digital que se difunden en las diferentes redes. Este es de los impedimentos mayores para poder solicitar algún tipo de medidas sobre lo que se está difundiendo porque si ni siquiera el operador de la red tiene facilidad de poder acceder al contenido, mucho menos la autoridad electoral.

Por ello  estuvimos buscando la manera de trabajar los contenidos en WhatsApp, de forma que pudiésemos desarrollar una forma de defensa en contra de lo que estaba sucediendo;  hablo no solo de los contenidos  de audio, sino también de los de videos.

Así  dimos con una teoría que  llamamos Teoría del Paliativo Comunicacional. En esta teoría promulgamos que un contenido que circule en una red de usuarios eventualmente llegará a un usuario que coincida con una de las redes en donde la autoridad electoral tiene personas. En ese momento, el contenido reportado es duplicado y luego buscamos digitalmente la forma para determinar si se trataba de una noticia falsa,  de un ataque en contra de la institución para proceder a sanearlo, es decir, desmentir el contenido y luego ponerlo a circular nuevamente de la misma manera en que llegó. En otras palabras, mandarlo hacia atrás para tratar de anular los efectos.

En un principio tratamos de hacerlo mediante exclusivamente por WhatsApp,  y no tuvimos grandes  éxitos porque es imposible saber a cuántas redes privadas tuvo acceso el contenido. Entonces tratar de llegar a esas redes es imposible, e inclusive podríamos llegar a redes en donde ni siquiera el contenido habría ha llegado en principio. Así que mutamos, es decir, logramos hacer algunos cambios. Tuvimos que acompañar esta medida con activismo digital de alianzas estratégicas y de redes sociales para  desmentir los contenidos que estaban circulando en  sistemas distintos.

Vamos al mentímetro. Quiero preguntarles ahora: ¿Utiliza su institución la herramienta de WhatsApp para comunicarse con los usuarios?  ¿Sí o no?

Vemos que todos los organismos electorales, prácticamente el 55% de los que estamos aquí, no utilizamos WhatsApp como una herramienta de comunicación para interactuar  con los usuario.

Entendemos que WhatsApp es una red de comunicación de mis contactos; sin embargo, en el mundo digital, el organismo electoral tiene que convertirse en un contacto.  Esto es vital para llegar al usuario.

En activismo digital hay que llevar adelante estas redes; crear las redes con nuestros  funcionarios para poder obtener resultados.

Continuamos con el Mentímetro. Quisiera que en una sola frase me dijeran, ¿Cuál consideran ustedes que es la amenaza en internet y redes sociales que más afecta al proceso electoral?  Noticias falsas, fake news

Creo que todos padecemos del mismo problema. Significa esto que lo que ustedes consideran  nocivo para nuestro proceso electoral es básicamente la desinformación. Entonces no estamos muy alejados de la realidad cuando hablamos de los fake news.  Y ahora que han escuchado esto de los deepfake, que ambos son fuentes de información  no  veraz; ahora que hemos visto los deepfake como fuentes de desinformación,  dirigidas  a atacar a los candidatos y a los organismos electorales en sí mismo.

Durante los procesos electorales internos de partidos políticos se utilizaron noticias falsas para afectar el correcto desempeño de la elección. Tuvimos un anuncio en un circuito electoral en el que se hizo creer a la gente  que había perturbaciones públicas,  guerras entre pandillas  para afectar la elección en ciertos centros de votación.

En otra comunidad, en donde había centros de votación en “áreas rojas”, es decir, en zonas peligrosas, se diseminó un contenido falso que decía que había retenes policiales, con el propósito de  evitar que muchas personas acudieran a votar.

Durante las elecciones generales del 5 de mayo tuvimos una noticia falsa en la cual se mostraban imágenes de un accidente en el que se habían esparcido revistas. Como la toma del video era  borrosa, vendieron la información de que se trataba de las papeletas de votación que habían sido tiradas irresponsablemente  en la autopista.

Todo esto  constituye  noticias falsas y es la principal preocupación de los organismos electorales, ¿Qué significa esto? Que tenemos que pelear contra la desinformación;  y contra ella no  se  puede pelear solos; tenemos que hacerlo juntos. Este es el mensaje que quiero dejar  hoy.

¿Cómo combatimos estas amenazas digitales? Habíamos empezado conversando  acerca de lo que hicimos con WhatsApp.

Para poder contrarrestar las amenazas digitales tenemos que entender algo: Se trata de un triunvirato  importante para  que el organismo electoral  salga  adelante con su trabajo. El primero es un ordenamiento jurídico que le permita trabajar dinámicamente en contra de estas amenazas. En segundo lugar, las reglas de la comunidad, que no son más que los términos de uso de las plataformas que se utilizan para enviar  contenidos negativos.

Cuando un usuario con una cuenta se matricula en Facebook, Twitter, Youtube, Google está firmando un contrato de adhesión, y este contrato le da derechos, pero también le impone deberes y responsabilidades.

El organismo electoral, al participar en esta comunidad abriendo sus cuentas, obtiene los mismos derechos y deberes. Uno de estos  tiene que ver con los  cuentahabientes. Es el derecho a denunciar conductas que violen las reglas de la comunidad.

Muchas veces para combatir estas violaciones a la norma electoral y afrontar las amenazas, o echamos mano de nuestro ordenamiento jurídico, o a las reglas de la comunidad para mitigar los defectos de las noticias falsas y de la desinformación.

 

Pero nada de esto ocurre por sí solo. Para poder llevarlo adelante necesitamos apoyarnos digitalmente en aliados y herramientas. Parte de estos aliados son los medios de comunicación,  que empezaron siendo radio, televisión, medios escritos como los periódicos y semanarios y que ahora se han  transformado en medios digitales. Es poco probable   que un medio de comunicación no tenga presencia en los medios digitales, y generalmente  la tienen con gran poder de difusión.

Los principales aliados del organismo electoral para  luchar  contra  la desinformación lo constituyen primeramente los medios de comunicación. Es necesario llegar a acuerdos y alianzas estratégicas con los medios de comunicación para poder llevar adelante la gestión en contra de la desinformación.

Pero no solamente son los medios de comunicación, sino también son las personas o cuentahabientes de gran influencia en los medios digitales, los llamados influencers,  que tienen gran influencia para diseminar contenidos. En la medida en que se pueda llegar a acuerdos con estas personas, y prontamente, mejor, porque si ustedes como organismos electorales no llegan a acuerdos, los partidos políticos sí lo van a hacer. Entonces van a tener a esos influencers haciendo campaña electoral, y muchas veces haciéndola de forma errónea porque no hay nada de malo con que un influencer apoye a un partido político o a un candidato, el problema es cuando lo hace usando medios que no son legales, que quebrantan la comunidad.

De igual forma, la desinformación solo se combate con información. Los fact checkers o terceros verificadores son extremadamente importantes para poder desmentir. Para las elecciones del 5 de mayo, seis de los fact checker estaban en constante comunicación con el Tribunal Electoral para desmentir y ayudarnos a difundir la noticia correcta y sanear el proceso electoral. Todos ellos tuvieron una gran participación y fueron aliados estratégicos de gran importancia para nosotros.

Por último, y quizás esto no les dice nada, pero si ustedes ven que hay celulares,  tablets, laptos, esto  se llama activismo digital. Para poder salir adelante es necesario tener una serie de activistas digitales que estén dispuestos a trabajar de la mano con la autoridad electoral y  difundir el contenido  positiva, para llamar al orden a otros influenciadores y para ayudarnos a desmentir las noticias falsas.

Pero los activistas digitales no solo salen en tiempo de campaña, también lo hacen en  tiempos regulares de campaña; es decir, cuando no estamos en proceso electoral.

La credibilidad es el mayor activo que posee un organismo electoral, y en los medios digitales esta sube y baja de acuerdo a cómo se da el activismo digital.

En  la era de la información es necesario que el órgano electoral tenga sus activistas digitales constantemente reportando y difundiendo las actividades que realiza. Lo bueno tiene que decirse.

En  medio de las normas de la comunidad y del ordenamiento jurídico existe algo que los une. Es la capacidad que tenga el organismo electoral de monitorear lo que ocurre alrededor de sí mismo.

Para  cuidar el proceso electoral, lo primero que tengo que saber es cómo cuidar  mí institución. Si no podemos cuidar la institución,  menos podremos cuidar el proceso electoral. Todo empieza por la capacidad del organismo para desarrollar  las operaciones de monitoreo.

¿Existe en su institución algún departamento o unidad especializada en social media?

  1. Sí o no.
  2. Informática o comunicaciones de este tema.
  3. El tema es tercerizado.

 

Es un comienzo. Catorce de los que estamos aquí tenemos instituciones en las cuales hay una unidad especializada en social media lo que es positivo, porque tenemos una piedra sobre la cual podemos pisar y levantarnos.

 

Lo que nos toca ahora es unificar las redes de nuestros organismos electorales para trabajar en conjunto. Veo que hay dos que hablan de la tercerización. Esta es una fórmula que en el Tribunal Electoral de Panamá la evaluamos en su momento.

Veo que hay departamentos de informática; hay seis que no tienen departamentos o unidades especializadas en social media. Mi recomendación es que busquen personas especializadas en social media porque el social media no se va a ir, va a continuar y va a seguir evolucionando.  No entrar en esto es un error porque estaremos ciegos en lo que está sucediendo en nuestra realidad electoral.

Internet y redes sociales en el plano electoral.  

¿Debe regularse enérgicamente para evitar la desinformación y la manipulación en los procesos electorales?, ¿no debe regularse para salvaguardar la libertad de expresión? o ¿debe regularse a través de consensos que permitan salvaguardar la libertad de expresión?

Veinte  de ustedes están de acuerdo en que internet y las redes sociales en el plano electoral deben ser regulados, pero hay un nuevo elemento: la libertad de expresión.

La libertad de expresión es extremadamente importante cuando hablamos de social media, pero también lo es garantizar los derechos políticos de los participantes en los procesos electorales.

Enfáticamente,  y esta es mi opinión, siento que no debe dejarse por la libre; siento que tampoco debe regularse de forma dura y absoluta, sino que tenemos que encontrar las avenidas para poder regularla.

Lo que la compañera Cynthia Combie, presidente de la Comisión Electoral de Santa Lucía,   dijo es que los medios de comunicación regulares han tenido una regulación que ha venido con el tiempo y ha evolucionado de forma tal que, en estos momentos, ya tienen una regulación firme y estricta. Sin embargo, el social media, al ser un elemento nuevo en la ecuación, requiere de consensos para llevarlo al grado final, que sería una regulación final como la de los medios de comunicación. Me parece una acertada  opinión.

Pero esta discusión es precisamente la que tenemos que iniciar cuando hablamos de alianzas y cooperación horizontal. Llegará el momento en el que nos sentaremos a la mesa con los operadores de redes sociales para llegar a un punto intermedio.

La relación del organismo electoral con los medios digitales la veo como una obra de teatro, un drama en tres actos: El primero, donde levantamos influencias,  preocupación,  opiniones y damos una voz de alerta de lo que sucede, y tratamos de que otros miembros de la comunidad se unan a nosotros para cuidar las redes sociales. Este primer acto lo denomino compromiso ético digital.

En Panamá, esto estuvo representado en la primera iniciativa de esta naturaleza  en Latinoamérica que es el Pacto Ético Digital (PED).

¿Hubo transgresiones? Claro que las hubo -noticias falsas-,  pero también hubo una ciudadanía que se levantó para darle el espaldarazo al Tribunal Electoral para que saliéramos adelante con esta iniciativa, incluso llamar la atención de ciudadano a ciudadano a aquellos que estaban haciendo un mal uso a las redes sociales. El primer acto del drama es precisamente involucrar al ciudadano en la guerra  contra la desinformación a través de los compromisos éticos digitales.

Con mucho orgullo podemos decir que la República de Argentina ha dado el segundo paso y ha constituido su compromiso ético digital. Es el primer hermano que sale del PED. Estoy seguro de que habrá muchos más. Así es como iniciamos, pero no es lo único; necesitamos seguir con nuestras alianzas, y como organismo de Centro América y el Caribe, es necesario que nos unamos para lograr que las condiciones en los procesos electorales en internet y redes sociales sean las mismas para todos los operadores, de forma  que podamos llevar adelante torneos electorales libres de desinformación.

Pero es muy difícil cuando es un solo país intentando sentarse a la mesa de negociación con estas grandes compañías. Sin embargo,  ellas nos ayudaron mucho dentro de las limitaciones que teníamos; pero hay que hacer  más.

Lo que  quiero para Panamá en materia digital, que en gran medida lo obtuvimos en las conversaciones  con ellos, también quiero compartirlo con ustedes. Pero la única forma de hacerlo es si como entidades organizadas  tocamos las puertas y nos sentamos a firmar  acuerdos que lleven  a un Código de Buenas Prácticas Electorales en los Medios Digitales. Esto es lo que necesitamos para salir adelante;  pero de nada serviría si no tenemos una infraestructura.

Es necesario que todos los organismos electorales hablemos el mismo idioma, es decir, necesitamos una homologación de términos que nos lleve a  entendernos y compartir las decisiones para salvaguardar nuestras democracias.

Que un call center sea lo mismo en Panamá, Puerto Rico,  República Dominicana,   Nicaragua, Santa Lucía; que el activismo digital represente lo mismo en cada uno de estos países.

Por eso me atrevo a decir que el camino a seguir está  en el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL) para homologar estos términos y  ser incorporados a su diccionario, que es de uso general en todas las jurisdicciones. Si logramos esto estaremos dando un gran  paso adelante.

Panamá ha constituido una Unidad de Medios Digitales de primer mundo, la cual ha llevado adelante el trabajo de monitoreo digital no solo en las elecciones generales, sino también en los procesos internos de los partidos políticos,  logrando una experiencia increíble en el manejo de internet y redes sociales. Como magistrado segundo vicepresidente encargado de medios digitales quiero poner a disposición de ustedes la experticia que hemos logrado  con la Unidad de Medios Digitales, ya sea como entrenamiento, monitoreo, redundancia, tener una segunda o tercera persona que pueda corroborar un hecho, y poder brindarles esta cooperación horizontal. Para  nosotros sería un honor poder cooperar con  ustedes en los diferentes procesos electorales.

Si bien es cierto que la inversión es muy alta, y que no todos contamos con  las mismas condiciones, y si estamos sentados en torno a la misma mesa es porque  somos semejantes, independientemente de las condiciones en que estén nuestras instituciones electorales.

Yo, al igual que mis colegas, los magistrados Heriberto Araúz Sánchez y  Eduardo Valdés Escoffery, estamos de acuerdo en que es nuestro deber, como entidad electoral, compartir el conocimiento y asistir a nuestros colegas en  la gran lucha contra la desinformación en Centro América, el Caribe y, eventualmente,  en Sur América, porque la única forma en que podemos hacer que la ley electoral se respete en los medios digitales es unidos.

El tercer acto es una democracia con medios digitales que nos ayudan  a alcanzar  procesos electorales transparentes, y eso es lo que todos anhelamos.

Han sido un público increíble.  ¡Gracias!