82 años de unión a Colombia

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82 años de unión a Colombia

2021-11-24T10:47:39-05:0024 noviembre, 2021|Artículo Nacional|

Entre aprendizaje y frustraciones

 

Los 82 años que Panamá permaneció unida a Colombia -del 28 de noviembre de 1821 al 3 de noviembre de 1903- representan una era de aprendizaje y de frustraciones, en una u otra forma fomentaron la madurez política hacia una nación libre.

 

La unión espontánea del Istmo a Colombia se debió al temor de que bolsones militares españoles, acantonados en Puerto Rico y Cuba, regresaran a recuperar su antigua colonia. Panamá carecía de un ejército y atravesaba por dificultades económicas, sociales y políticas.

 

Como jefe superior del Istmo fue nombrado provisionalmente el coronel José de Fábrega, reemplazado después por el coronel José María Carreño como comandante general del Departamento.

 

El nuevo Departamento del Istmo estaba dividido en dos provincias: Panamá, gobernada por el cartagenero Juan José Argote, y Veraguas, por José deFábrega.

En su libro “Panamá – La primera república de Colombia y el desarrollo del ideal hispanoamericanista”, el profesor de historia Alberto McKay se refiere a la unión de Panamá a Colombia:

 

“En ese 28 de noviembre, Panamá adquirió la condición de país plenamente soberano. Solo le faltó hacer una declaración forma de esa soberanía, expedir su propia constitución y elegir un gobierno definitivo para adquirir la condición de Estado.

Panamá nunca varió su unilateral solicitud de ingresar a la República de Colombia, pero debido al régimen de derecho que regía ya en los nuevos Estados americanos y a la lentitud de las comunicaciones, la proclama de unión no tuvo efectos automáticos. La efectiva unión a Colombia pasó por un lento proceso y al final nunca llegó a perfeccionarse”.

 

Un paso histórico

Carlos Guevara Mann, politólogo, historiador y profesor universitario, indica que de la noche a la mañana los panameños dejaron de ser vasallos de la corona española para labrarse su propio destino político.

Destaca los aportes de grandes personajes del siglo XIX como el general Tomás Herrera y José Domingo de Obaldía (ambos gobernadores de Panamá y presidentes de Colombia) y del estadista Justo Arosemena, impulsador del Estado Federal de Panamá.

 

Los derechos ciudadanos cobraron fuerza en 1,852 con la abolición de la esclavitud y en 1853 cuando se reconocieron los derechos ciudadanos a todos los hombres mayores de edad.

Las grandes masas populares participaban en política, y no hay que dejar por fuera que muchos istmeños estuvieron ligados a las trampas, fraudes, corrupción y golpes de Estado promovidos por Colombia, afirma Guevara Mann.

 

Frustración y avances

Al principio, los panameños tenían muchas expectativas de que con la anexión podrían convertirse en un referente comercial regional para surtir de bienes a América y el Caribe; además, de convertirse en un paso franco entre los dos mares.

Agrega el politólogo que el centralismo del gobierno colombiano y su lejanía con Panamá propició el aislamiento gubernamental que mantenía a los istmeños en el olvido.

Es importante mencionar que durante el periodo de unión a Colombia se dieron importantes avances materiales, como las primeras etapas de la construcción del Canal de Panamá por los franceses, el primer ferrocarril interoceánico, el establecimiento del telégrafo en 1,890.

En esta historia, Estados Unidos juega un papel preponderante por su creciente poderío en la época y su influencia sobre las excolonias españolas, en especial Panamá, a raíz de la firma, el 12 de diciembre de 1,846, del tratado Mallarino-Bidlack, entre Colombia y Estados Unidos.

Dicho tratado otorgaba privilegios a Estados Unidos en materia de mercancías, franquicias, inmunidades y libertad de tránsito por el Istmo. A cambio, Estados Unidos garantizaba los derechos de soberanía de Colombia sobre el territorio panameño.

Guevara Mann afirma que esto generó un sentimiento de dependencia y sumisión hacia Estados Unidos, que se acentuó en 1903 y sentó las bases de la construcción de un canal interoceánico por Panamá.

 

El detonante de la separación

La gota que derramó el vaso del descontento existente en Panamá con las arbitrariedades del gobierno colombiano fue el rechazo del Tratado Herrán-Hay.

El convenio, firmado el 22 de enero de 1903, por John Hay, en representación de Estados Unidos, y Tomás Herrán, por Colombia, buscaba oficializar la construcción de un canal interoceánico por Panamá para unir el Atlántico con el Pacífico para facilitar el comercio mundial y unir a las naciones. Dicho tratado era muy ventajoso para los panameños porque los ubicaba en el epicentro del tránsito marítimo del mundo.

A pesar de que los debates fueron muy acalorados, al final se impusieron los intereses de Colombia.

 

Revolucionarios

El prócer José Agustín Arango fue el que planeó la separación de Panamá de Colombia y cuyo principal objetivo era negociar directamente con elgobierno de los Estados Unidos la magna obra del canal interoceánico.

Arango lideró la Junta Revolucionaria integrada por los notables Dr. Manuel Amador Guerrero, el general Nicanor A. de Obarrio, Ricardo Arias, Federico Boyd, Carlos Constantino Arosemena, Tomás Arias y Manuel Espinosa Batista.

El congreso colombiano echó por tierra las ilusiones de los istmeños al rechazar el tratado el 12 de agosto de 1903. Esto indignó a los nacionales y despertó los ímpetus separatistas.

Arango alentaba a los patriotas. Su nombre prestigioso era lábaro que todos seguían, confiados en su prudencia, su serenidad y su resolución. Por esas cualidades fue desde el primer momento el cerebro de la revolución”, escribió el historiador Ernesto J. Castillero Reyes.

Sin embargo, el que asumió el protagónico y peligroso papel de las acciones fue el Dr. Manuel Amador Guerrero, quien viajó a Estados Unidos para concertar la forma de hacer realidad el plan. Él logró que prestigiosos líderes del liberalismo le prestaran su apoyo. El general Esteban Huertas, comandante militar dePanamá,  le prometió  respaldo.

Las sospechas de una conspiración motivó que el gobierno colombiano enviara a Panamá al batallón Tiradores, al mando de los generales Juan B. Tovar y Ramón Amaya, para sustituir al batallón Colombiacomandado por Huertas.

El batallón llegó a Colón sin contratiempos, pero tuvo problemas para trasladarse a la ciudad de Panamá por medio del ferrocarril transístmico. Solo pudo llegar a Panamá el Estado Mayor la misma mañana del 2 de noviembre. La tropa quedó en el puerto atlántico al mando del coronel Eliseo Torres.

Por tratarse de un hecho histórico de gran relevancia, copiamos textualmente la narración del cronista Ernesto J. Castillero Reyes en su libro Historia de Panamá:

 

“Desde su llegada a Panamá fue informado el general Tovar de que de un momento a otro estallaría en esa ciudad la revolución. Desconfiaba del general Esteban Huertas, jefe del Batallón Colombia y su primer cuidado fue anular la autoridad de este militar. Ya los comisionados del Dr. Manuel Amador Guerrero habían hablado al general Huertas de sus planes, los que merecieron su aquiescencia. Cuando llegó al istmo el general Tovar con su nuevo batallón para sustituir a Huertas y al Colombia, cuyos triunfos en el campo de las armas le eran tan querido, este jefe creyó llegado el momento de obrar por su cuenta y así lo hizo. Al presentarse al cuartel de Chiriquí, donde estaba acuartelado el Colombia, el general Juan B. Tovar y sus acompañantes, los generales Ramón G. Amaya, Ángel M. Tovar (comandante del vapor “Bogotá”), Luis A. Tovar y Joaquín Caicedo Albán, coronel José N.Tovar y el jefe de Estado Mayor del Batallón “Colombia”, general Francisco de P. Castro, para encargarse del mando de la tropa, el general Huertas ordenó a un oficial –el capitán Marcos A. Salazar-, que los pusiese presos y así se cumplió. La suerte del Istmo quedó echada en esa hora vespertina, inicial de su venturosa emancipación”.

 

La nueva República

El 4 de noviembre de 1903 se realizó un Cabildo Abierto en la plaza de la Catedral, conocida hoy como la Plaza de la Independencia. Allí se acordó la separación de Panamá de Colombia mediante un Acta de la Independencia. Su redacción le correspondió al Dr. Carlos A. Mendoza, en asocio con Samuel Lewis y Nicanor Villalaz.

El Consejo Municipal nombró un triunvirato como Junta Provisional de Gobierno, honor que recayó en José Agustín Arango, presidente, Tomás Arias y Federico Boyd como miembros.

Una vez se posesionó el triunvirato se nombró el gabinete así: ministro de Gobierno, Dr. Eusebio A. Morales; Relaciones Exteriores, Dr. Francisco de la Espriella; Justicia, Dr. Carlos A. Mendoza; de Guerra   y Marina, general Nicanor A. de Obarrio; Hacienda, Manuel E. Amador, y de Instrucción Pública, Dr. Julio J. Fábrega. Los partidos políticos tradicionales –Liberal y Conservador- quedaron representados en el gobierno provisional.

El primer país en reconocer a la República de Panamá fue Estados Unidos, el 5 de noviembre de 1903. El 6 de noviembre lo hizo Perú. El mismo mes de noviembre oficializaron sus reconocimientos Francia, China, Alemania, Austria y Hungría. Después vinieron Nicaragua, Cuba, Dinamarca, Suecia, Noruega, Rusia, Bélgica, Japón, Suiza y Costa Rica.

En febrero, Chile, México, Brasil, Honduras y Argentina. Después lo hicieron El Salvador, España, Santa Sede, Paraguay, Rumanía, Portugal, Grecia y Uruguay.

 

Una gestión difícil y productiva

El primer presidente de la nueva República de Panamá (1904-1908) fue Manuel Amador Guerrero, quien tomó posesión el 20 de febrero de 1904 en la Plaza de la Independencia.

 

Sobre su administración, el historiador Castillero Reyes dice lo siguiente:

Le correspondió la época más difícil quizás de nuestra nacionalidad porque, sin contar con la preparación de un estadista, tuvo que acometer la ponderosa obra de organizar una nación nueva, colocando las bases que habían de servirle de sólidos fundamentos para su estructura futura”.

 

En si libro Historia de Panamá, Castillero Reyes concluye:

“Su administración es recordada con sentimiento de reconocimiento, porque fue fecunda en obras de beneficio público y el progreso del país recibió de su gobierno tal impulso, que pronto alcanzó el nivel de las naciones progresistas de América. La instrucción pública, sobre todo, le debe mucho de su posterior esplendor”.

Los 82 años que Panamá permaneció unida a Colombia constituye un tiempo de hechos históricos de gran relevancia.  A continuación registramos algunos de episodios dignos de ser mencionados:

 

  • Congreso Bolivariano

Por iniciativa del Libertador venezolano Simón Bolívar se reunió el 22 de junio de 1826 en Panamá un congreso internacional, con delegados de los gobiernos de Gran Colombia, México, Perú, Centroamérica, Gran Bretaña, Bolivia, los Países Bajos y los Estados Unidos.

Bolívar eligió al Istmo como sede, convencido de que tarde o temprano Panamá jugaría un papel protagónico en los destinos del mundo.

La idea era formaruna gran confederación de pueblos para la defensa de América contra el colonialismo del viejo continente.

 

  • Movimientos separatistas

El primer movimiento separatista se dio cuando el general José Domingo Espinar, comandante militar del Istmo, con el apoyo popular yaprovechándose del descontento y desintegración de Venezuela y Ecuador, declaró al Istmo separado de Colombia el 26 de septiembre de 1830.

La segunda separación de Panamá ocurrió en 1831 durante el mandato transitorio del coronel venezolano Juan Eligio Alzuru.

 

El 11 de agosto de 1831 Alzuru expidió un Decreto de Organizacióndel Estado, históricamente considerado como la Primera Carta Constitucional.

En medio de la crisis política, llegó desde Bogotá el coronelTomás Herrera (después general) como nuevocomandante general del Departamento, en reemplazo de Alzuru, quien había rechazado la autoridad de su sucesor.

Herrera se rodeó de ilustres panameños y, con la cooperación del coronel José de Fábrega, acabó conAlzuru y lo fusiló junto con sus secuaces.  La separación duró solo 41 días, pues el territorio volvió a ser incorporado a Nueva Granada.

 

  • Estado del Istmo

El 18 de noviembre de 1840, durante una asamblea popular, se dictó el Acta de la Disgregación del Istmo que reconocía al generalTomás Herrera como nuevo jefe del Estado del Istmo.

Nació así la primera República de Panamá: se aprobó la primera Constitución Nacional, se creó un ejército, se dieron los primeros pasos diplomáticos con el nombramiento de Pedro de Obarrio como embajador en Costa Rica.

A finales de 1841, el gobierno de Colombia hizo una propuesta de reinserción de Panamá: evitar represalias contra los gestores del movimiento y garantizar mayor autonomíaa los gobiernos seccionales. Nunca se cumplieron estas promesas

 

  • Fiebre del oro

Ernesto Castillero Reyes relata la génesis de la “Fiebre delOro” de California:

Un aventurero suizo llamado Juan Augusto Suter, que estaba establecido en el valle de Sacramento (California, Estados Unidos), tuvo la suerte de descubrir en 1848 que el territorio ocupado por él era rico en oro, en tal forma que su extracción se podía hacer con solo lavar la tierra”.

Una avalancha de aventureros de los cuatro puntos de la tierra se dirigió a California en busca de fortuna.

El Congreso de Estados Unidos autorizó a dos compañías –George Law y William H. Aspinwall- de navegación a que conectase a ambas costas norteamericanas con el Istmo.

“En 20 años 372,615 pasajeros cruzaron el Istmo desde el Este de los Estados Unidos a California, mientras 223,716 lo pasaron en dirección contraria, procedente de la Costa Occidental (Historia de Panamá).

 

  • La tajada de sandía

No era raro que en esas olas humanas procedentes de Estados Unidos vinieran personas de toda laya: aventureros, bandoleros, proscritos de la ley y déspotas como Jack Oliver. El 5 de abril de 1856 fue un día de río revuelto.

“Uno de dichos individuos, llamado Jack Oliver, solicitó de un vendedor de frutas, un herrerano, llamado José Manuel Luna, de Parita, una tajada de sandía que consumió y no quiso pagar. Aún más, ante el insistente reclamo del frutero, el yanqui lo insultó y sacó amenazante un revólver”.

Luna lo enfrentó con un puñal, pero un compañero de Oliver pagó el real que costaba la fruta.  Cuando pensaban que todo estaba calmado, el peruano Miguel Abraham se abalanzó sobre Oliver, le arrebató el revólver y echó a correr.  Y ardió Troya.

 

Se entabló una batalla campal entre latinos y estadounidenses.  Los norteamericanos recibieron a tiros a la policía, que se afanaba en poner orden.

Entonces ese cuerpo, secundado por el pueblo, asaltó la Estación, que era refugio de los yankis. El edificio fue tomado en medio de una cruenta lucha. Entre sus defensores hubo 16 muertos y 15 heridos; entre los asaltantes, un muerto y 13 heridos”.

El gobierno de Estados Unidos presentó reclamos ante la Cancillería granadina. Como indemnización, se pagó $584.603.16 en oro, aparte de otros reclamos presentados por franceses e ingleses.

 

  • El Estado Federal de Panamá

En1,852, el Dr.  Justo Arosemena consiguió que la Cámara de Representantes, de la que era parte, aprobara la creación del Estado Federal de Panamá. No fue hasta el 27 de febrero de 1,855 que oficialmente se alcanzó la soberanía, menos en la marina de guerra, el ejército y las relaciones exteriores.

Colombia conservó las vías interoceánicas, cuya rentabilidad quedaría destinado a la amortización de la deuda exterior.

“En virtud del acto legislativo aludido, el 15 de julio de 1855 se reunió en Panamá la Convención Istmeña que tuvo a su cargo la expedición de las leyes reguladoras de la administración. Políticamente quedó dividido el Estado en siete departamentos a saber Panamá, Colón, Los Santos, Chiriquí, Coclé, Herrera y Fábrega. El Acto Constitucional de 1855 acabó en Panamá con la autonomía de las provincias decretada en 1953” (Historia dePanamá, Ernesto J. Castillero Reyes).

 

  • El Ferrocarril de Panamá

Dos empresarios estadounidenses, John Lloyd Stephens y Henry Chauncey, tuvieron la idea de comunicar los dos litorales del Istmo por medio de una vía férrea. Entonces organizaron la Compañía delFerrocarril de Panamá, quien ganó la concesión.

La obra comenzó en mayo de 1850 y tras superar el rigor de la naturaleza, pérdida de dinero, sufrimientos de toda clase, el 27 de enero de 1855 colocaron los últimos tramos de rieles. El héroe que culminó los trabajos fue el ingeniero George M.Totten.

El 28 de enero de 1855 transitó el primer tren. El puerto del Atlántico dejó de ser Chagres y fue reemplazado por isla de Manzanillo, lo que dio paso a una nueva y rica ciudad: Colón.

La carga que se transportaba por el ferrocarril comprendía artefactos, madera, carbón, guano, minerales, armamentos, frutas, entre otras. Las tarifas eran exageradamente altas: un pasaje costaba B/ 25.00 en primera y B/ 10.00 en segunda. Por cada libra de peso del equipaje se cobraba 10 centavos.

 

La Estrella de Panamá

Un hecho digno de mención durante los 82 años de unión a Colombia fue la aparición del periódico Panamá Star, el 24 de febrero de 1,849.

El rotativo se imprimía en la imprenta de José Ángel Santos, administrada por José M. Bermúdez.

Poco a poco fue cambiando de dueño y de nombre. Se llamó Panamá Herald y después Star and Herald. El 2 de febrero de 1853 se publicó una sección en español llamada La Estrella de Panamá, impreso en los modernos talleres de la Compañía Unida de Duque.

El primer periódico de la provincia de Colón se llamó “AspinwallCourier”, y salió por primera vez el 2 de julio de 1850.  Su antecesor fue Panamá Echo del Dr. Teller.

 

Periodismo en el siglo XIX

El periodismo del siglo XIX era ideológico. “Sus artículos difundían unos postulados caros a sus autores, que citaban continuamente a Rosseau, Voltaire, Diderot, D’ Alembert, Montesquieu, Bentham”, afirma el sociólogo Alfredo Figueroa Navarro.

Entre los periódicos del siglo XIX podemos mencionar: La Miscelánea del Istmo (1,821), El Comercio Libre(1,833), Los Amigos del País (1,835), El Panameño (1,849), El Ciudadano(1,896), La Juventud Liberal (1,896), El Institutor (1,896), El Entremés (1,896), El Guante (1,895), El Progreso (1,895), La Verdad (1,895), El Istmo de Panamá (1,895), El Nacional (1,896), LaCampaña (1,897), La Regeneración (1,897) El Nacionalista (1,897), El Liberal (1,898), La Asociación (1,897), El Tío Sam (1,898), El Criterio (1,899), El Istmeño (1,899), El Pueblo(1,857), La República (1,896), La Situación (1,897), El Lápiz (1,897), El deber (1,892), El Hablador (1,853), El Primer Loco (1,854), El Mono Político (1,836), La Raposa Ladina (1,836), El Loro (1,891), La Muerte (1,860), El Arriero (1,852), La Bruja del Correo (1,848), El Duende (1,858), El Cencerro (1,848), La Tarántula (1,851), La Matraca (1,858). La mayoría de ellos costaban 3 centésimos de balboa.

 

Una celebridad

En las elecciones de 1858 fue escogido José Domingo de Obaldía como gobernador de Panamá (1859 –1860). Su gobierno se caracterizó por su imparcialidad política y ecuanimidad.

Leemos lo que nos cuenta Ernesto J. Castillero Reyes:

“Gobernando el señor Obaldía, en 1860 estalló en la república granadina una poderosa revolución, encabezada por el general Tomás Cipriano de Mosquera contra el régimen imperante. Fiel a su política de mantener al Istmo alejado de las revueltas que estancan, cuando no destruyen el progreso de los pueblos, el gobernador de Panamá se abstuvo de participar en la lucha civil que azotaba a la Nueva Granada y, aún más, amenazó con separar al Istmo del resto de la nación si la suerte de las armas resultaba adversa al gobierno legal”.

En un acto, que mostraba su estatura de gobernante, el 4 de junio de 1860 José de Obaldía dirigió a los prefectos del Istmo una carta circular en la que explicaba su neutralidad en la lucha civil que ensangrentaba el suelo granadino.

 

Primeros trabajos del Canal

Siempre se mantuvo el interés por la apertura de un canal interocéanico. Se formularon muchos proyectos de contratos, pero ninguna se hizo efectivo hasta 1878 cuando el ingeniero francés y capitán de marina Napoleón Bonaparte Wise celebró un contrato con el gobierno colombiano.

Wise traspasó la concesión a la Compañía Universal del CanalInteroceánico, presidida por el conde francés Fernando de Lesseps, constructor del Canal de Suez.Las obras se iniciaron en 1,882.

El fracaso del canal francés se debió a múltiples causas: fallas cometidas en los estudios de la obra, mala administración, malversación de fondos, desprestigio de la empresa, la tupida selva y enfermedades como malaria, fiebre amarilla y cólera.

 

Guerra de los Mil Días

Cuando en el Departamento de Santander los liberales retomaban las armas, en el Istmo también se escuchó el grito de rebelión contra el gobierno conservador: En Natá y Arraiján hubo conatos de rebelión. Comenzó la llamada Guerra de los Mil Días (1899-1903).

“En marzo de 1900 se presentó al Istmo una expedición compuesta, en su mayor parte, por nicaragüenses reclutados, al mando del Dr.Belisario Porras, quien el 29 de dicho mes se proclamó en Burica Jefe Civil y Militar del Departamento de Panamá. El Dr, Porras organizó su gobierno nombrando al Dr. Carlos A. Mendoza, secretario de Gobierno, y al Dr. Eusebio A. Morales, de Hacienda. Jefe de Operaciones fue designado el general Emiliano J. Herrera”.

Al principio, los revolucionarios tuvieron notables victorias: tomaron David, sometieron a las provincias de Veraguas y Coclé, Bejuco (en Panamá). Tomaron Corozal, un lugar estratégico a las puertas de la capital.  Enaltecidos por los bastiones conquistados se acercaron a la ciudad de Panamá.

En la lucha se destacó la valentía de Belisario Porras (fue tres veces presidente de Panamá en el siglo XX) y del guerrillero Victoriano Lorenzo Troya, quien se unió a los rebeldes cansado de las injusticias y arbitrariedades contra los campesinos.

Después de un rosario de heroicas acciones por el liberalismo nacional, Lorenzo fue apresado y posteriormente fusilado el 15 de mayo de 1903 en la Plaza de Chiriquí hoy Plaza de Francia.

 

La derrota de Calidonia

Después del triunfo de Corozal, el general Emiliano Herrera se sintió triunfalista y propuso al general Carlos Albán, Jefe Civil y Militar del Gobierno, una rendición honrosa, pero este la rechazó. Los liberales atacaron el 24 de julio de 1900.

El libro “Historia de Panamá” narra el hecho:

“El choque fue violento, impetuoso y tenaz. El vértice de la más ruda batalla estuvo alrededor del antiguo puente de Calidonia, donde tantas vidas preciosas fueron segadas en la fratricida lucha. Los liberales fracasaron en su intento de tomar la capital y los conservadores, en cambio, recibieron el refuerzo de mil hombresque, al mando del general José María Campo Serrano, acababan de llegar a Colón, procedente de Colombia”.

Las tácticas bélicas de Albán rindieron sus frutos. Para preparar sus defensas construyeron zanjas y trincheras, protegidas con rieles de acero, además cerraron la ciudad con enormes planchas de acero.

Alrededor de mil soldados liberales atacaron de frente, pero en forma desordenada. Se encontraron con una guarnición blindada. Belisario Porras intentó un nuevo ataque, pero reconsideró cuando se enteró de la llegada de los batallones de Campo Serrano.  Los liberales perdieron aproximadamente 700 hombres y los conservadores 98.

 

El heroísmo de Domingo Díaz

Para rememorar el heroísmo de estos nobles combatientes panameños, presentamos un fragmento del libro “Domingo Díaz, el ‘Bayardo panameño’ en la guerra y en la independencia”, de los autores Carlos Alberto Mendoza y Vicente Stamato:

Derrotado y desintegrado el ejército de Porras, la lucha revolucionaria prosiguió en el Istmo repartida en dos o tres cambiantes y limitados frentes, en los que se destacaron como jefes el dirigente indígena Victoriano Lorenzo, Manuel Antonio Noriega y Manuel Patiño, quienes por corto tiempo unieron sus modestas fuerzas.

Lorenzo, con base en el corazón de la montaña de su Penonomé natal, en zonas aledañas realizó con su montonera guaimí numerosas incursiones típicas de una guerra de guerrillas mediante emboscadas o sorpresivos y sangrientos golpes; acciones con las que se ganó un profundo odio por parte de los conservadores, quienes, sin éxito, en varias ocasiones trataron de apresarlo o derrotarlo.

Noriega y Patiño, por su parte, llegaron a conformar un pequeño ejército de unos 150 hombres, el que finalmente fue vencido por las tropas de Carlos Albán en el combate de El Picacho, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1901. Derrota que obligó a los combatientes a coger con urgencia el camino del exilio.

En el comienzo de esa corta aventura, Noriega organizó a sus hombres como se se trata de un gran ejército y proclamó a don Domingo Díaz –prueba una vez más, del profundo respeto y aprecio que por él sentía- como jefe civil y militar del Departamento, a pesar de que por ese entonces don Domingo se encontraba en Nicaragua tratando de organizar una expedición armada con destino al Istmo…”

 

Incendio de Colón

Tras la derrota de los revolucionarios, un incendio estalló en la floreciente ciudad de Colón (31 de marzo de 1885). Las llamas consumieron a todo Colón, dejando a 15,000 almas sin hogar y pérdidas materiales por B/ 8.000.000.00 oro.

La autoría del siniestro se atribuyó a Pedro Prestán, quien huyó a Barranquilla, Colombia, con la idea de refugiarse en Venezuela. Pero fue preso y devuelto a Colón. Se le sometió a un juicio por un consejo de guerra presidido por el general Ramón Ulloa.

Prestán fue sentenciado a muerte. Murió ahorcado el 18 de agosto de 1885.

Erróneamente, muchos afirman que Panamá no tiene historia de sacrificios por salir de los dominios de España y Colombia. Nada más apartado de la verdad.

Los istmeños siempre mantuvieron el espíritu de libertad y de la evolución política que la ha convertido en un referente de la democracia regional.

 

Bibliografía

 

-Entrevista a Carlos Guevara Mann, historiador, analista político y docente universitario.

 

-Historia de Panamá. Ernesto J. Castillero Reyes.

 

-Panamá, la primera república de Colombia y el desarrollo del ideario hispanoamericanista. Alberto Arturo Mckay.

 

-Principios de moral política. Rommel Escarreola.

 

-Domingo Díaz –El Bayardo panameño- en la guerra y la independencia. Carlos Alberto Mendoza y Vicente Stamato.

 

 

 

 

Hermes Sucre Serrano  Licenciado en periodismo de la Universidad de Panamá. Asesor de Prensa de la Dirección de Comunicación del Tribunal Electoral. Ha sido reportero-redactor de los periódicos La Estrella de Panamá y La Prensa. Profesor de periodismo de la Universidad Católica Santa María la Antigua (USMA); director de la Escuela de Comunicación Social de la USMA. Corresponsal de prensa extranjera de la agencia de noticias Reuters y del diario ABC de España. Defensor del Lector del diario La Prensa. Ha cumplido misiones periodísticas en Alemania, Taiwán, Japón, Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, Brasil, Ecuador y Puerto Rico. Autor de los libros El Cristo de Antonino y Periodismo del centenario y seis décadas de cronismo deportivo de Ricardo A. Pardo.