Cómo incrementar la participación electoral en Chile más allá del voto obligatorio

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Cómo incrementar la participación electoral en Chile más allá del voto obligatorio

2020-05-08T12:41:58+00:006 mayo, 2020|Artículo Internacional|

Resumen

A partir de las últimas movilizaciones sociales que tuvieron lugar en Chile en octubre del año 2019, la ciudadanía ha cuestionado el rol y capacidad de las autoridades políticas de resolver las demandas ciudadanas. Lo anterior dio pie para que se abriera nuevamente una discusión que desde hace años surge tras cada elección: la reincorporación del voto obligatorio, dada la baja participación electoral de los ciudadanos, lo cual viene a discutir los niveles de representatividad de las autoridades electas.

El objetivo de este artículo es hacer una breve revisión y descripción del voto obligatorio como deber y como obligación, para luego analizar la participación electoral en Chile a partir de la incorporación de la inscripción automática y voto voluntario, dando paso a un análisis sobre el efecto que ha tenido el voto obligatorio (sujeto o no a sanciones) para la participación electoral de los ciudadanos, tanto en Chile como en América Latina.

Finalmente, este artículo discute la idea de retornar al voto obligatorio, como medida para incrementar la participación, pero acompañado o tomando en cuenta una serie de otros factores que por sí sólo el voto obligatorio no puede resolver de forma exclusiva, es decir, los costos asociados al voto (costos informativos y costos de desplazamiento a las urnas), así como también el hábito de los ciudadanos para emitir el sufragio, el cual puede fortalecerse en la medida en que las personas refuercen sus autoconcepciones de ciudadanos y su propia imagen como «votantes», mediante la formación cívica.

  1. Voto obligatorio: clasificación conceptual.

La obligatoriedad del voto, de acuerdo con el derecho electoral de América Latina, presenta 3 vertientes observables: 1.- Voto consagrado exclusivamente como un derecho, lógica, que opera para los países que han decidido determinar el voto voluntario dentro de su legislación. 2.- El voto como deber sin sanción por no ejercerlo. 3. -Y el voto obligatorio con sanción en caso de no emitirlo (Fernández y Thompson,2007).

Antes de contextualizar el panorama del voto obligatorio en América Latina y en Chile, quisiera aclarar la definición relativa conceptual entre “deber” y “obligación”, sin entrar en una discusión jurídica ni teórica.

Tal como Fernández y Thompson aclaran en su artículo sobre voto obligatorio en América Latina 2007, el voto como deber público se asocia a un deber impuesto por un interés general o de la colectividad cuyo objetivo es formar la voluntad política de la sociedad. Por otra parte, el sentido de “obligatoriedad” implica servir el interés de un sujeto concreto y, en este sentido, la justificación jurídica del voto obligatorio obedece a un deber cívico y que manifiestamente se torna exigible.

América Latina hoy en día concentra más de la mitad de los países en el mundo que tienen voto obligatorio, el cual comenzó a aplicarse durante la primera mitad del s. XX, dando lugar al proceso de democratización del sufragio. Dicha norma se encuentra establecida por la Constitución en la mayoría de los paísesde la región (Fernández y Thompson, 2007), y sin duda la obligatoriedad del voto se estableció para garantizar la participación electoral de la población inscrita en los padrones electorales, con la finalidad de otorgar legitimidad y representación a las autoridades electas.

 

II.- Voto obligatorio en Chile

Durante el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) se aprueba, en mayo de 1962, la ley n° 14.853 que se titula “Ley General sobre Inscripciones Electorales”, la cual establecía que la inscripción en el registro electoral era voluntaria (sujeto a ciertos requisitos de la época) y el voto obligatorio; a su vez, se aplicaban multas asociadas por no ejercer el sufragio.

Años después, la Ley n° 18.700, en su art. 139, indicó que “todo ciudadano que esté inscrito en los registros electorales y que no vote incurre en una infracción electoral que es sancionada con una multa de media a tres UTM, salvo que pueda, ante el juez de policía local respectivo, acreditar una situación de excepción:

  • enfermedad
  • ausencia del país
  • encontrarse a más de 200 KM de su lugar de votación
  • haber sufrido otro impedimento grave.

 

Desde el año 1989 hasta el año 2009, la participación electoral fluctuó entre un 92,3% (con un padrón electoral de 7.557.537 millones de inscritos) a un 84,2% (con un padrón electoral de 8.285.186).[1]

Es decir, el padrón electoral aumentó solo 727.649 personas en 10 años.

 

Un análisis distinto es medir la participación a través del tiempo con las personas que teniendo mayoría de edad y que pudiendo votar no se inscribían en el registro electoral.

 

En la tabla y gráfico siguiente se observa esta caída en la participación electoral, si todas las personas que pudiendo sufragar estuviesen inscritas en los registros.

 

 

 

Tabla 1: Participación electoral en Chile: 1989 – 2016 Fuente: Informe Participación electoral: Chile en perspectiva comparada 1990 – 2016, PNUD 2016.

 

Gráfico 1: Participación electoral en Chile 1989-2017 (% sobre población en edad de votar)[i]

 

 

Fuente: Informe Participación electoral: Chile en perspectiva comparada 1990 – 2016, PNUD 2016, Datos Servel, www.servel.cl

 

Los dos gráficos anteriores demuestran que la participación electoral, respecto a la población en edad de votar, venía disminuyendo gradualmente, y los jóvenes no tenían incentivos para inscribirse en el registro electoral, una vez cumplida la mayoría de edad.

 

 

 

 

 

 

¿Qué sucede a partir del año 2009?

 

En el año 2009, el Congreso de Chile modificó la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios, para dar paso a una nueva legislación (Ley N° 20.568) que incorporaba la inscripción automática y voto voluntario. Dicha normativa entró en vigencia para la elección municipal del año 2012, y significó que el padrón electoral aumentara para esa elección a 13.404.084 millones de inscritos (incremento de un 62% del padrón), al incorporarse todos los ciudadanos que al día de la elección cumplen 18 años y que a partir de ese momento no tuvieron la obligación de sufragar.

Si hoy en día se realiza una evaluación de los resultados arrojados, a 10 años desde la incorporación de esta ley, se constata que la participación ciudadana fue menor al 40% para la elección de alcaldes y concejales del año 2016, y menor al 50% para elecciones presidenciales  votación (año 2017).

El número de votantes ha disminuido desde el inicio de la transición, situación que no logró ser revertida con la instauración de la inscripción automática y el voto voluntario. Más bien, esta reforma visibilizó de manera aguda este fenómeno. Por ejemplo, en la elección municipal del 2012, la primera donde se aplica esta nueva modalidad de voto, el número de personas que asiste a votar disminuye en casi un 17%.

En la mayoría de los países del mundo, el sufragio es considerado como derecho que las personas pueden ejercer voluntariamente, por lo cual la tendencia mundial es la aplicación del voto voluntario; en el caso de Chile, dada la falta de interés en el sistema político, y la falta de credibilidad y confianza en las instituciones, entre otras razones, llevó a que nuestro país hoy en día cuente con la participación electoral más baja de América Latina junto a Venezuela.

% de Participación
% de Participación
% de Participación
Tabla 2: Participación Electoral en América Latina (última elección registrada Presidencial 1era vuelta)
Países

sin voto Obligatorio

Países

Con voto Obligatorio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración Investigadora Consejo Directivo a partir de datos extraídos de www. idea.int.

 

Dado este contexto, se ha retomado la discusión sobre la reincorporación del voto obligatorio para aumentar la participación, y así evitar ciertos cuestionamientos que trae consigo la baja participación, tales como:

-La representatividad de las autoridades electas, tomando como ejemplo las dos últimas elecciones presidenciales (año 2013 y 2017), podemos decir que en esta última, el Presidente Sebastián Piñera fue votado por 3,7 millones de electores, que representaron el 54,6% de los votantes, pero solo el 26,4% del padrón electoral total. Por su parte, en el año 2013, la expresidenta Michelle Bachelet obtuvo 3,5 millones de votos, representando al 62,17% de los electores, pero sólo el 26% del padrón.[2]

– Participación electoral “desigual y socioeconómicamente sesgada”, el voto obligatorio disminuiría la desigualdad social en la participación electoral (Singh, 2011; Jackman, 2001 y Liphart, 1997). Hasta ahora las comunas con mayor participación electoral en Chile corresponden al estrato socioeconómico alto, con mayor poder adquisitivo.

– Baja participación de movimientos sociales, grupos religiosos y minorías políticas (Nohlen, 1981), la adopción del voto obligatorio también estaría asociada a criterios políticos de democratización, el cual fomenta la participación de estos grupos.

– Los partidos políticos pueden obtener beneficios financieros del voto obligatorio ya que no tienen que gastar recursos para convencer al electorado de que debe en general asistir a votar (disminución de la influencia del dinero en la política).

Experiencia comparada

A partir del debate sobre reincorporación del voto obligatorio en Chile, se hace necesario visualizar cuán eficiente resulta el voto obligatorio respecto de las sanciones que se aplican o no y su tipología. Para esto se observarán los niveles de participación electoral en países con voto obligatorio, asociado este o no a sanciones por no emitir el sufragio.

En el siguiente cuadro se visualiza la diferencia de la participación electoral promedio en países con voto obligatorio, con y sin sanciones, la cual es alrededor de un 20%. Lo anterior está alineado con la idea de que el voto obligatorio, pero sin sanciones, hace una diferencia con el voluntario (promedio de participación de países con voto voluntario en A. Latina es de un 54,3%), pero no en la medida que se espera para que las autoridades electas sean realmente representativas de todo o la gran mayoría del padrón electoral.

Tal como se observa a continuación, la mayoría de los países que tienen voto obligatorio con sanciones, son de tipo monetaria y en el caso de Bolivia, la multa va asociada exclusivamente a la no realización de trámites bancarios, obtención de pasaporte, etc. En promedio estos países alcanzan una participación electoral de un 80% en la última elección general registrada.

Por otra parte, hay países en donde el voto es obligatorio, pero no conlleva sanción alguna por no emitir el sufragio, tales son los casos de Costa Rica, Honduras, México, Panamá y Paraguay. En estos casos, el promedio de participación electoral es de un 64%.

 

Tabla 3: Países con voto obligatorio y tipo de sanción

 

Países con voto obligatorio y con sanciones
País Tipo de Sanción (*) Voto obligatorio Fundamento legal % participación última elección general

( 1era votación)

Comentarios
Argentina El voto es un deber y su incumplimiento se sanciona con una multa de 100 pesos argentinos. De no pagarla, el infractor no podrá realizar gestiones o trámites durante un año ante los organismos estables nacionales, provinciales o municipales. Si Arts. 12, 125 y 126, Código
Electoral Nacional
81,0% Obligatorio para todos los ciudadanos mayores de 16 años.
Bolivia Las sanciones que considera la normativa vigente establecen que los ciudadanos que no emitan su voto, no podrán acceder a cargo público, realizar transacciones bancarias, ni tramitar un pasaporte. Si Arts. 195, 237 y 238, Código
Electoral
88,3% El voto es obligatorio para los mayores de 18 años. Es facultativo para los analfabetos, los mayores de 70 años, los mayores de 16 y menores de 18 años.
Brasil Al elector que no vote y que no se justifique ante el juez electoral antes de 30 días de realizadas las elecciones se le cobra una multa de 5 a 20% del salario mínimo de la zona de residencia, la cual es impuesta por el juez electoral. Si Art. 14, Constitución de la
República Federativa de
Brasil. Art. 7 Código
Electoral
79,6% Voluntario para los analfabetos, los mayores de dieciséis y menores de dieciocho años, y los mayores de setenta años.
Ecuador  El ciudadano que deja de sufragar sin causa admitida
por la ley es reprimido con multa de 2 a 25% del salario mínimo vital general. Las multas impuestas por los tribunales electorales ingresan a la cuenta “Tribunal Supremo Electoral” en el Banco Central del Ecuador, la cual es administrada por el TSE.
Si Art. 1, 153, 181,
Codificación de la Ley
de Elecciones
81,6% El voto es obligatorio para los que sepan leer y escribir, facultativo para los analfabetos
y para los mayores de 75 años.
Perú Las multas por no votar ascienden a: Distrito considerado No pobre: 83 soles, Distrito considerado Pobre no extremo: 41.50 soles, Distrito considerado Pobre extremo: 20.75 soles Si Art. 31, Constitución
Política.
Art. 9, Ley Orgánica de
Elecciones
80,0%  Las personas de 70 y más pueden sufragar de forma facultativa.
Uruguay El voto es obligatorio. El ciudadano que incumple con tal obligación debe pagar una
multa equivalente al monto de una Unidad Reajustable por la primera vez y de tres
unidades las siguientes. Dicho pago se hace efectivo en las Juntas Electorales del
departamento donde el ciudadano debió votar. El importe de las multas tiene la
condición de proventos de la Corte Electoral.
Si Arts. 8, 17, Ley 16 017 (De
la reglamentación de la
obligatoriedad del voto)
89,0%
Promedio Participación       83,3%  

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos de: www.idea.int.org, de páginas oficiales de organismos electorales de América Latina, Tratado de derecho electoral en América Latina, 2007en:https://www.idea.int/sites/default/files/publications/chapters/tratado-de-derecho-electoral-comparado-de-america-latina/tratado-de-derecho-electoral-comparado-de-america-latina-chapter-13.pdf

 

Tabla 4: Países con voto obligatorio sin sanción

Países con voto obligatorio y sin sanciones
País Tipo de Sanción (*) Voto obligatorio Fundamento legal % participación última elección general ( 1era votación) Comentarios
Costa Rica La no concurrencia para votar no implica sanciones. Si Art. 93 Constitución Política 65,7%
Honduras La no concurrencia para votar no implica sanciones. Si Arts. 6, 224, 244, Ley
Electoral y de las
Organizaciones Políticas
57,5%
México La no concurrencia para votar no implica sanciones. Si Art. 4, Cofipe 63,4%
Panamá La no concurrencia para votar no implica sanciones. Si Art. 129, Constitución
Política
73,0%
Paraguay La no concurrencia para votar no implica sanciones. Si Arts. 4, 332, 339, Código
Electoral
61,2% Es obligatorio para las personas menores de 75 años.
Promedio Participación       64,2%  

Fuente: Elaboración propia a partir de datos extraídos de: www.idea.int.org, páginas oficiales de organismos electorales de América Latina, Tratado de derecho electoral en América Latina, 2007 en:https://www.idea.int/sites/default/files/publications/chapters/tratado-de-derecho-electoral-comparado-de-america-latina/tratado-de-derecho-electoral-comparado-de-america-latina-chapter-13.pdf

 

De acuerdo con las cifras electorales analizadas, podemos decir que el voto obligatorio es más eficiente que el voto voluntario para aumentar la participación electoral, más si está vinculado a sanciones por no emitirlo; sin embargo, este no necesariamente genera hábito.

Investigaciones de académicos como Bechtel, Hangartner y Schmid (2018) que han estudiado los efectos a largo plazo y los efectos indirectos del voto obligatorio en el padrón electoral suizo de Vaud (1900-1970), descubrieron que este tipo de voto con sanción aumenta la participación en los comicios de los referendos federales en 30 puntos porcentuales. Sin embargo, a pesar de su magnitud, el efecto vuelve a cero rápidamente después que la votación ya no es obligatoria. Así como también otras formas conexas de participación política también desaparecen inmediatamente después de que se haya eliminado el voto obligatorio. En este sentido, estos resultados cuestionan los argumentos de la formación de hábitos en el contexto del voto obligatorio, y son consistentes con una teoría más parsimoniosa en la cual los individuos se adaptan rápidamente a los cambios impuestos externamente en los costos de no votar.

Ante esto, hay una serie factores que explican la participación electoral, más allá de si el voto es obligatorio o no, y si implica sanciones, es así como países con voto obligatorio y con sanciones que son simbólicas o no se cursan en la práctica, tienen altos niveles de participación electoral, tal es el caso de Argentina, Uruguay y Panamá.

Se han identificado varios de estos factores en la literatura, sin embargo para efectos de este artículo me centraré básicamente en dos.

De acuerdo con la literatura existente, la participación electoral dependería de 4 dimensiones relacionadas con una decisión racional: los beneficios de votar, la probabilidad de emitir un voto decisivo, los costos de votar (costos informativos y costos reales) y el sentido de deber de los individuos (Blais, 2000).

A partir de estas 4 dimensiones, me detendré en analizar los costos asociados al voto y el sentido de deber de los ciudadanos.

1.- Costos asociados al voto

Respecto a los costos asociados, al voto, existe una brecha en la literatura sobre los costos de votar a nivel individual; sin embargo, existen estudios basados principalmente en encuestas, donde los ciudadanos perciben que ir a votar es costoso (Aguilar y Santana, 2019).

No es novedad que los costos de información para emitir el sufragio, es decir, los costos asociados a recabar la información necesaria para decidir mejor a qué partido o candidato votar, son menores en personas que se identifican con un partido político, tienen educación superior, están sindicalizadas, han vivido muchos años en el mismo lugar en el cual vota y son de mediana a mayor edad.

 

Gráfico 2: Costos asociados al voto

Fuente: Gráfico extraído a partir de  la investigación realizada por Santana Andrés y Aguilar, Susana, en:

https://www.academia.edu/40884395/Do_People_Perceive_that_Voting_is_Costly_Explaining_Individual_Differences_in_the_Costs_of_Voting

 

A partir de estas mismas variables ya conocidas se ha hecho un pequeño intento de comprobar empíricamente (con datos de participación electoral a nivel individual en Chile para las últimas elecciones generales del año 2017), si efectivamente estos factores reducen los costos informativos para decidir a quién votar, y que por ende podrían estar afectando la participación.

De acuerdo a la última elección general registrada del año 2017, en Chile vota el 60,6% de los militantes (un 10% más de participación que la participación total a nivel país), a su vez, la mayor participación electoral se registra en personas entre 50 y 79 años, los cuales posiblemente al dejar de ser jóvenes, conocen mejor su entorno político y les cuesta menos decidir a quién votar) (Aguilar y Santana, 2019). Por otra parte, las encuestas arrojan que el nivel educacional también influye en los costos de información. Si bien no se cuenta con estos datos a nivel individual para todo el padrón electoral, si se concluye que los mayores niveles de participación se dan en comunas o territorios cuyos electores tienen niveles de educación más altos que los territorios con menor participación electoral.

Un aspecto que sí llama la atención son los costos de ir a votar, relativos al desplazamiento hacia el colegio electoral. Las encuestas disponibles en la base de datos “Making Electoral DemocracyWork”, perteneciente a la Universidad de Harvard, contienen información acerca de los costos relativos al sufragio y sus determinantes potenciales para las elecciones nacionales en Francia, Alemania, España, Suiza y Canadá, estas señalan que hay ciertos factores que aumentan los costos de ir a votar, los cuales disminuirían las probabilidades de sufragar.

De esta forma se observa que estos costos van asociados a:

  • El rango etario disminuye la propensión de ir a votar (en los más jóvenes y en los más viejos, estos últimos porque los ciudadanos más mayores les resultaría más difícil desplazarse para ir a votar). Si bien no hay consenso en términos de mecanismos explicativos del efecto de la edad en la participación electoral, la teoría del ciclo de vida político se centra en las diferentes etapas de la vida adulta, que involucran diferentes contextos sociales con diversas demandas sobre los individuos. En este sentido, es menos probable que los jóvenes participen, ya que se ven presionados por diferentes aspectos de la transición a la edad adulta (Sears y Levy, 2003), como la educación superior, encontrar una pareja, buscar la independencia económica y abandonar el hogar parental. Estos «problemas iniciales» (Goerres, 2007) alejan a los jóvenes de la esfera política, reducen su interés y obstaculizan su participación (Jankowski y Strate, 1995).

A medida que los ciudadanos asumen progresivamente roles de adultos, sus motivaciones cambian y su conocimiento y experiencia con el sistema político aumenta, lo que les permite cubrir mejor los costos de participación (Verba et al., 1995). Sin embargo, la evidencia muestra que la mayoría de los eventos de transición están asociados con pequeños aumentos en la participación (Highton y Wolfinger, 2001) y la edad sigue siendo un factor explicativo relevante de la participación electoral.

A continuación se mostrarán gráficos de participación electoral en Chile a partir de las variables mencionadas anteriormente para las últimas elecciones registradas.

 

 

Gráfico 3: Participación electoral por tramo etario, elecciones 2017.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Servel. www.servel.cl

Si medimos la participación electoral en el tiempo para el caso de Chile, a partir de datos individualizados de participación electoral[3] desde el 2012 en adelante, se observa que la edad sí es una determinante para la participación.

Los datos muestran que más del 40% de los jóvenes que ingresaron al padrón en el 2012 no han votado en ninguna elección -periodo comprendido entre 2012 y 2017-, y solo un 4% de estos ha votado en todas las elecciones.

 

Participación electoral de jóvenes (entre 18 y 25 años) en cantidad de elecciones.

 

0 1 2 3 4 5 6 Total
330.559 122.611 108.900 85.819 67.774 51.189 32.893 799.835
41,3% 15,3% 13,6% 10,7% 8,5% 6,4% 4,1% 100%

 

2) El sexo del elector, según las encuestas, las mujeres perciben costos más altos que los hombres para ir a votar; sin embargo, votan en igual o mayor proporción que los hombres.

Lo que también llama la atención es que, según las encuestas, se observó que la variable “presencia de hijos en el hogar”, pareciera no estar afectando estos costos.

 

Gráfico 4: Participación electoral por sexo 2017.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Servel. www.servel.cl

Un eventual y sugerente tema de investigación es por qué las mujeres perciben estos mayores costos, así como también analizar cuáles son las razones queles llevan a tener unos costos comparativamente más altos que el resto de la población, pese a que la variable “niños en casa” no sea una variable significativa.

3).-Cercanía al lugar de votación:

En el caso de Chile, estos “costos” se visualizan también en las cercanías a los lugares de votación, lo cual va directamente relacionado a cuán cerca se encuentra el domicilio “electoral” de las personas respecto de su domicilio “particular” o donde reside.

A partir de una investigación nunca antes realizada en Chile, la cual incluye datos provenientes tanto del padrón electoral como del Registro Civil e Identificación,[4] se visualizó que de 11.875.849 domicilios particulares entregados por el registro civil, y estos cruzados con el padrón electoral, se pudo observar que existen 2.561.253 de personas (17% del padrón) cuyos domicilios electorales[5] no coinciden con sus domicilios residenciales[6]. De este subgrupo solo el 34,5% en promedio votó en las últimas 6 elecciones, a diferencia de un 47,8% de participación en promedio de quienes cuyos domicilios coinciden.

Domicilios diferentes Promedio de participación Número de observaciones
NO 47,8% 9.398.040
SI 34,5% 2.561.253

 

Por otra parte, podemos decir que la distancia afecta negativamente a la participación electoral.

El hecho de vivir aproximadamente a más de 100 km del punto medio de una zona urbana – al centro del polígono de cada comuna o división territorial- afecta la participación en todas las elecciones.

En esta tabla se muestra la proporción de personas que tienen domicilio electoral y particular, coincidente, así como también la distancia entre el domicilio particular o residencial y el polígono correspondiente a su lugar de votación. Finalmente se aprecia los niveles de participación promedio en las últimas 6 elecciones registradas dependiendo de dicha distancia.

Distancia Prom. de Part. N.° de personas
Igual comuna 0,47 9.398.040
Cerca (<100km) 0,41 1.763.203
Lejos(>100km) 0,18 714.606

 

Respecto a los resultados arrojados, la variable distancia sí se puede considerar como una variable que efectivamente representa un “costo” para ejercer el sufragio[7].

De acuerdo a lo anterior, surgen distintas propuestas y/o proyectos para disminuir estos costos, ya que en caso de establecerse el voto obligatorio, el Estado debe garantizar y facilitar a todas las personas inscritas en el padrón electoral su derecho constitucional al voto, disminuyendo los costos o limitaciones para ir a votar el día de las elecciones:

1.- Que las personas puedan ejercer su voto en el local de votación más cercano a su domicilio. En Chile, en la medida en que los electores van siendo incorporados al Registro Electoral, son asignados a una mesa de sufragio existente de la Circunscripción Electoral respectiva (unidad mínima de división territorial electoral), que tenga menos de 350 electores en orden correlativo de su rol único nacional, sin distinción de sexo hasta completar la cifra de 350 electores por mesa. Y si hay nuevos electores por asignar a una mesa, serán repartidos en nuevas mesas creadas para estos efectos.

Como este mecanismo se basa en criterios de aleatoriedad en la asignación de electores a las mesas y no de cercanía o distancia, una de las propuestas analizadas el año 2018, por parte del Servicio Electoral, fue la eliminación de la mesa fija asignada en el Registro Electoral, es decir, que al momento de la incorporación o cambio de domicilio electoral, los electores queden asignados únicamente a la circunscripción electoral respectiva para que luego en la determinación del padrón electoral, los electores queden asignados a las mesas que funcionaran en los respectivos locales de votación.

Esta asignación de electores se puede realizar mediante un índice correlativo de asignación, el cual se obtendrá del cálculo de variables como la distancia a recorrer por el elector, costo del traslado, nivel de accesibilidad y ubicación del local de votación más próximo.

De esa forma todo elector podría votar en una mesa más cercana a su domicilio, sin embargo, al producirse este eventual cambio de mesa, se generaría incertidumbre en los electores que históricamente ya están habituados a votar en un colegio y mesa ya determinada. Por lo cual, esto debiese estar acompañado de información hacia el elector.

2.- Campañas masivas para cambiar y/o actualizar el domicilio electoral, por medio de la página web del Servicio Electoral, con la clave única asignada por el Registro Civil a cada persona, la cual permite realizar diferentes trámites vía web dentro de la administración pública.

Otra de las modalidades es enviar a las personas un mensaje de texto vía teléfono celular para que realicen el cambio de domicilio en el link que se envíe para estos fines, el cual será el mismo para realizar el cambio de domicilio inserto en la página web del organismo electoral.

3.- Inversión en implementos para facilitar el voto a personas con discapacidad, además de plantillas braille para personas con discapacidad visual, incorporar otro tipo de implementos como lupas, cobertores para crayones, plantillas antideslizantes así como también herramientas para personas que no puedan escuchar a los vocales y /o apoderados de mesa. De igual forma, también debiese estudiarse la posibilidad de implementar el voto asistido (decisión que toma el elector /a solicitando ejercer su voto mediante una persona de su confianza mayor de edad) para personas que se encuentran en hospitales y en centros penitenciarios, quienes en los países que este tipo de voto ha sido implementado, cuentan con sus respectivas juntas receptoras. Y el voto anticipado, para que personas que el día de las elecciones ejerzan labores y funciones propias de la organización electoral, puedan emitir su voto de forma anticipada.

2) Cultura política de los ciudadanos.

Gran parte del sentido de deber del voto de los ciudadanos se adquiere mediante la cultura política y/o cultura cívica. La participación electoral se refuerza en la medida en que se crean hábitos de comportamiento electoral en los ciudadanos y el sentido de deber de los individuos.

La Educación Cívica durante el siglo XX, tiene 4 hitos históricos que permiten apreciar avances y retrocesos en la forma de concebir la educación cívica en el curricular escolar:

  • 1912: Se establece “Educación Cívica” como asignatura independiente.
  • 1967: Es subsumida en la asignatura “Ciencias Sociales”.
  • 1980: Se reincorpora como “Educación Cívica y Economía”, y en 1984, se reinstala como asignatura propia “Educación Cívica”.
  • 1997: Desaparece la “Educación Cívica” como asignatura independiente y se define como objetivo transversal al curriculum escolar.[8]

A partir de su extinción como materia, y hasta la última elección general del 2017, se aprecia través de las encuestas de opinión que existe una clara falta de cultura cívica y política, así como también el poco compromiso de los ciudadanos por la toma de decisiones políticas.

Razones para no votar según respuestas Encuesta Auditoría a la Democracia 2016, PNUD.[9]

Fuente: Informe Encuesta Auditoría a la Democracia 2016, PNUD. Pregunta ¿Por qué no fue a votar? Nota: Submuestra de quienes contestaron “No fue a votar” en última elección presidencial (1era o 2da vuelta). Trabajo terreno encuesta iniciado más de 2 años después de la elección presidencial.

 

Si se impartiera este tipo de educación sería más fácil crear el hábito de votar, estudios a nivel individual proyectan que el hecho de votar una vez influye en la decisión de votar en elecciones futuras. Otros autores afirman que el hábito es asimétrico: tiene un efecto menor sobre la abstención (Plutzer, 2002), por lo que las ganancias en participación son más difíciles de revertir que de adquirir, en este sentido, cuando una persona mantiene un comportamiento de sufragio en el tiempo difícilmente dejará de votar. Hasta ahora la teoría se ha centrado más en las condiciones bajo las cuales es probable que se forme el hábito, que en el proceso subyacente.

Lógicamente, todos (los primeros ciudadanos elegibles) comienzan sin ningún hábito de participación. Entre los que votan regularmente, se puede desarrollar el hábito. Autores como Gerber et al. (2003) consideran cinco alternativas: (i) el ambiente político refuerza la participación, ya que los votantes reciben mayor atención de los candidatos y las campañas; (ii) el impacto psicológico del voto en actitudes y orientaciones políticas estables, como la identificación de partidos (Shachar, 2003), el interés en la política o la eficacia política interna (Valentino et al., 2009); (iii) las actitudes y emociones específicas desarrolladas en torno al acto de votar, incluido el grado de comodidad con el proceso; (iv) la disminución de los costos transaccionales de votación (Denny y Doyle, 2009), especialmente las barreras informativas (Dinas, 2012) y; (v) el refuerzo de las autoconcepciones de los ciudadanos, lo que fortalece las actitudes cívicas en las mentes de los votantes y su propia imagen como «votantes».

Este último punto, sobre el refuerzo de las autoconcepciones de los ciudadanos, estas pueden ser transmitidas mediante la educación y formación ciudadana, lo cual, y tal como lo menciona la literatura, fortalece las actitudes cívicas en las mentes de los votantes y crea una auto imagen como “votante”. Esta formación cívica es una tarea y compromiso pendiente para y con los jóvenes y estudiantes de Chile.

 

Conclusiones

A partir del debate sobre cómo el voto obligatorio pudiese ser uno de los mecanismos más eficientes para aumentar la participación electoral en Chile, se visualiza que efectivamente los países que tienen voto obligatorio tienen mayores niveles de participación que los países con voto voluntario, aún más si esta obligación va asociada a sanciones de tipo monetaria o administrativas. Sin embargo, al haber países con altos niveles de participación electoral, con voto obligatorio y con sanciones que en la práctica no se llevan a cabo ni se aplican, esto conlleva a pensar que hay otros factores que son determinantes y que también se debiesen robustecer al momento de ejecutar acciones y políticas públicas que fomenten la participación electoral.

Para efectos de este artículo, me centré específicamente en; 1) los costos de ir a votar (costos de información para emitir el sufragio, así como también los costos de ir a sufragar el día de las elecciones), concluyendo que para aumentar la participación electoral se debiese tomar en cuenta, los costos de ir a votar, sobre todo de las mujeres y los jóvenes, para lo cual una propuesta es realizar campañas específicas para estos grupos, así como al analizar que la distancia del elector respecto de su lugar de votación sí afecta la participación, se debiesen también establecer mecanismos que permitan a las personas votar cerca de su domicilio residencial, como por ejemplo, en la mesa electoral que quede más cerca del domicilio del elector, de acuerdo a criterios de distancia, acceso, costo en transporte, etc. De lo contrario, campañas extensivas de comunicación incentivando el cambio y/o actualización del domicilio electoral debiesen realizarse, para que las personas puedan hacerlo desde un computador vía web. Así como también invertir recursos para garantizar el derecho a voto a la mayor cantidad de personas posibles, integrando de mejor forma a personas que presenten algún grado de discapacidad.

  • Crear el hábito del voto, el cual se logra en gran parte con educación y formación cívica, tarea y política pública que aún está pendiente por parte del Estado y de los distintos actores políticos.

Dado lo anterior, podemos decir efectivamente que el voto obligatorio funciona, sin embargo, al ser este una carga que el Estado impone al ciudadano, se le exige al mismo tiempo facilitar la participación, eliminando barreras que dificulten al ciudadano cumplir con esta obligación, por ejemplo, la cercanía al lugar de votación, transporte, tiempo, así como también la accesibilidad a estos lugares, entre otros.

 

Bibliografía:

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  • idea.int.org,

 

Anexos:

1.- En los distintos modelos de regresión lineal y logística nos muestra que el efecto de la distancia impacta negativamente en la participación.

  Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
Coeficientes Estimado Estimado Estimado
Intercepto 11.43 *** 12.05 *** -1.02 ***
Mujer 4.66 *** 4.62 *** 0.21 ***
Edad 0.73 *** 0.75 *** 0.02 ***
Distancia -0.02 *** -0.003 ***
Lejanía -26.10***
R cuadrado 0.146 0.15

 

 

 

Modelo 1:

Participación electoral=11.45+Mujer *4.66+Edad* 0.73+Distancia*0.73+ E

Modelo 2:

Participación electoral=12.05+Mujer*4.62+Edad*0.75+Cercanía*-26.10+ E

Modelo 3:

PY=1: Participación electoral=-1.02+Mujer*0.21+Edad*0.02+Distancia*-0.003+ E

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]Fuente: www.servel.cllink: https://www.servel.cl/resumen-historico/

[2] Datos extraídos de www.servel.cl

[3] Este análisis se realizó utilizando los padrones electorales del año 2012 en adelante, cuyo carácter es público, junto con los registros de participación individual capturada mediante los padrones de mesa. Cabe destacar que todo dato personal o protegido del elector se anonimizó para trabajar la información.

[4]El Registro Civil e Identificación es un servicio público, encargado de dejar constancia de los hechos o actos relativos al estado civil de las personas físicas, así como otros que las leyes le encomienden. Hay que resaltar que cada dato fue trabajado de forma anónima, eliminando todo dato sensible o privado del elector. Cabe destacar que la entrega de esta información fue exclusivamente para fines de investigación, y en el marco de cooperación interinstitucional. Dicha investigación se presentó de forma paralela en el Diplomado sobre Big Data para Políticas Públicas de la Universidad Adolfo Ibáñez, como proyecto para la toma de decisiones públicas. Dicho proyecto se realizó de forma conjunta con los cientistas políticos Giannina Baccelliere y Jaime Constanzo y la periodista María José Arredondo.

[5] El domicilio electoral es aquel situado dentro de Chile, con el cual la persona tiene un vínculo objetivo, sea porque reside habitual o temporalmente, ejerce su profesión u oficio o desarrolla sus estudios en él.

El domicilio electoral será el último declarado ante el Servicio de Registro Civil e Identificación, ante el Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, ante la jefatura nacional de extranjería y Policía Internacional de la Policía de Investigaciones de Chile o ante los consulados de Chile, o el acreditado para el cumplimiento del requisito de avecindamiento, según corresponda, para efectos de ser registrado en el padrón electoral y emitir el sufragio dentro de la circunscripción que correspondiere al domicilio declarado.

[6]Estos domicilios fueron obtenidos por el registro civil durante los últimos 5 años y fueron declarados por todas las personas que renovaron cédula y/o carnet de identidad.

[7]En sección anexos se muestra el modelo de regresión logístico y se observa el peso de la variable “distancia”. Dado el factor tiempo para el envío de este artículo, queda pendiente incluir en las regresiones algunas variables comunales que pueden estar relacionadas al voto y que cambian en el tiempo, así como también incluir algunas visualizaciones (mapas) para entender diferencias geográficas.

 

[8] Informe de la Cámara de Diputados de Chile. “Cuándo se eliminó la asignatura Educación Cívica”.https://www.camara.cl/pdf.aspx?prmID=32251&prmTIPO=DOCUMENTOCOMISION