La Democracia Latinoamericana en Tiempos de Pandemia Retos, Desafíos y Oportunidades

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La Democracia Latinoamericana en Tiempos de Pandemia Retos, Desafíos y Oportunidades

2020-09-09T13:25:38-05:009 septiembre, 2020|Artículo Internacional|

Dr. Daniel Zovatto

Director Regional de IDEA Internacional

 

La demanda por más y mejor democracia se mantiene alta en muchos rincones del mundo,pero, al mismo tiempo, su calidad se deteriora aceleradamente, aumentan las amenazas que la acechan y la satisfacción con la misma cae a mínimos históricos[1],[2]. Pese a ello, la democracia conserva su resiliencia y continúa demostrando que, en términos comparados, ofrece mejores condiciones para el desarrollo sostenible que los regímenes híbridos[3] y que los autoritarios. Estos son los mensajes principales que surgen del Informe sobre el estado global de la democracia (GSoD2019), elaborado por IDEA Internacional (The Global State of Democracy 2019. AddressingtheIlls, RevivingthePromise. www.idea.int) y publicado a fines del año pasado, antes del inicio de la pandemia del COVID-19.

Los resultados del informe se basan en los índices GSoD2019, que capturan las tendencias democráticas a escala mundial, regional y nacional entre 1975 y 2018, cuya actualización se lleva caboanualmente. El marco conceptual que sustenta los índices parte de la definición de democracia de IDEA Internacional, que enfatiza laobservación o escrutiniopopular sobre la toma de decisiones públicas y sobre los encargados de tomar estas decisiones, así como la igualdad entre los ciudadanos para ejercerdicho control. El GSoD2019 traduce esta definición en 5atributos principales de la democracia, 16 subatributos y 97 indicadores[4].

2019Fuente: IDEA Internacional, 2019.
Gráfica 1: Marco conceptual: El estado de la democracia enel mundo

Los índices se fundamentan en 12 fuentes de datos distintas, la mayor proporción de ellos son generados por el proyecto “Varieties of Democracy” (V-Dem)[5]. Los índices valúanlos atributos y subatributos por país y año, y la puntuación va de 0 a 1, donde 0 representa el desempeño más bajo de la muestra y 1 el más alto. Los índices miden el desempeño democrático de 158 países en todo el mundo y ayudan a monitorear el progreso de 8 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS).

 

La democracia está bajo asedio. El surgimiento de líderes autoritarios, el creciente auge del populismo y de fuerzas políticas extremistas, nacionalistas y xenófobas en varias regiones del planeta, ha dado lugar a un intenso debate sobre el estado de la salud de la democracia[6]. En tres décadas pasamos del optimismo exultante de Francis Fukuyama[7] (“el fin de la historia”) a una sucesión de libros recientes que nos alertan del peligroso proceso de recesión, erosión e incluso de regresión democrática que recorre el mundo, entre los cuales cabe citar: IllWinds: SavingDemocracyfromRussian Rage, ChineseAmbition, and American Complacency[8];HowDemocracies Die[9]; y Crises of Democracy[10], entre otros.

 

Pero, ¿qué tan seria es la crisis?¿Qué tan graves son las amenazas que enfrenta la democracia?¿Qué debemos hacer para revertir sus debilidades y potenciar sus fortalezas?¿Qué dice el informe de IDEA Internacional acerca del estado global de la democracia?

Como en la novela de Charles Dickens[11], Historia de Dos Ciudades, la democracia vive su mejor momento y a la vez uno de los más difíciles. Hay razones para preocuparse, pero igualmente para ocuparse y ser optimistas. El GSoD2019 llega a una doble conclusión: por un lado, afirma que nunca antes el mundo ha sido tan democrático como en nuestros días: 3 de cada 5 personas a nivel mundial y 9 de cada 10 enLatinoamérica viven hoy en democracia.En otras palabras, 97 países (que representan el 62% o poco más de 6 de cada 10 de los países del globo) son actualmente democracias. Pero, por el otro lado, el informe constata que, especialmente durante la última década, la calidad de la democracia se ha venido deteriorando de manera rápida en numerosos países del mundoy que el número de regímenes híbridos aumenta año tras año.

 

Gráfica 2: Número de regímenes híbridos enel mundo 1975-2018
Fuente: IDEA Internacional, 2019

Esta erosión democrática ocurre tanto en viejas como en nuevas democracias. Lo que es más preocupante aún es que esta coincide con el ascenso electoral de políticos populistas, quienesuna vez en el poder, vía reformas legislativas y constitucionales, corroendesde dentro los pilares de la democracia representativa y la división de poderes, debilitan el Estado de derecho y los derechos humanos,y restringen los espacios de acción de la sociedad civil.

Y, como no podía faltar, el informe GSoD2019aborda en uno de sus apartados la importancia creciente que vienen adquiriendo las nuevas tecnologías, entre ellas las TIC (tecnologías de información y comunicación) y las redes sociales, que están produciendo una profunda transformación del panorama democrático mundial. Debemos tener presente que, si bien estas tecnologías proporcionan un potencial sin precedentes para fortalecer y profundizar la democracia, al mismo tiempo su mal uso puede generar nuevos desafíos y graves amenazas para su calidad[12],[13].

En suma, el GSoD2019 presenta un cuadro equilibrado. Por un lado, subraya que los retos que acechan a la democracia son muy serios porque la mayoría de los ataques no son externos sino internos, y que, por primera vez desde el inicio de la “Tercera Ola de Democratización” a escala global, la democracia sufre un proceso de deterioroen todos sus aspectos, siendo los siguientes cuatrolos que han registrado,en los últimos 40 años,el mayor grado de estancamiento, o,en el mejor de los casos, pobres avances: i) la reducción de la corrupción; ii) el avance en la igualdad de género; iii) la disminuciónde la desigualdad; y iv) el fortalecimiento de la independencia judicial. Pese a ello, el informe confirmael importante nivel de apoyo ciudadano y de resiliencia que aún conserva la democracia.

El estudio de IDEA advierte, asimismo, que si bien no estamos frente a una contra-ola democrática, la situación es muy preocupante ya que nunca antes, en las últimas cuatro décadas, el futuro de la democracia se vio tan amenazado como en nuestros días, siendo: i)la reducción del espacio para la acción cívica;i)los intentos de debilitar los frenos y contrapesos democráticos; iii) los altos niveles de desigualdad; y iv)los ataques a los derechos humanos, los cuatro mayores riesgos y amenazas que enfrenta actualmente la democracia a nivel global.

¿Cuál es la situación de la democracia en América Latina a cuatro décadas del inicio de la Tercera Ola de Democratización?

A principios del año 2020–previo al inicio de la pandemia–el cuadro regional era preocupante. La región cerró 2019 con un nivel de crecimiento económico decepcionante (0.1% promedio regional según la CEPAL)[14]; un contexto social complejo y crispado, con estallidos sociales en varios países; la pobreza volvió a crecer ubicándose en el 30.8% (CEPAL, 2019)[15]y la reducción de la desigualdad (medida por el índice de Gini) se estancó,e incluso retrocedió en algunos países[16].

Existía asimismo, en el arranque de esta nueva década, un profundo malestar con la política y un sentimiento de desconfianza respecto de las élites tradicionales; y, como consecuencia de todo ello, la gobernabilidad se había vuelto crecientemente compleja. A todo lo anterior, debemos sumar la existencia de una marejadacreciente de demandas y expectativas insatisfechas, las que,aunadasen tóxica combinación con escándalos de corrupción y altos niveles de inseguridad, colocaron a la política bajo sospecha, afectando la calidad de la democracia y erosionando la legitimidad y credibilidad de susprincipales instituciones.

Del capítulo sobre América Latina, el informe GSoD2019rescato 10 tendencias positivas e igual número de desafíos y déficits que afectabanla calidad de la democracia en nuestra región a fines de 2019.

Tendencias positivas

  1. América Latina ha logrado, durante las últimas cuatro décadas, los avances democráticos más significativos a escala mundial.Cabe destacar que el ritmo de avance democrático en nuestra región tuvo diferentes velocidades: muy rápido entre 1978 y 1990; se ralentizó hasta mediados de la década del 2000; y a partir de entonces se estancó en todos los componentes, salvo el de bienestar básico y el de participación electoral.

 

 

 

 

Gráfica 3:  Número y porcentaje de regímenes por región, 2018
Fuente: IDEA Internacional, 2019
  • Latinoamérica es la tercera región más democrática del mundo (86%), detrás de América del Norte (100%) y de Europa (93%).

 

  1. Algunas de las democracias latinoamericanas, entre ellas las de Uruguay y Costa Rica,están entre las mejores del mundo. En 2018, Uruguay fue el único país latinoamericano que logró las más altas calificaciones en los cinco atributos democráticos. Empero, a escala regional,existe entre los países de la regiónuna gran heterogeneidad en materia de calidad de la democracia. Así, es posible identificar 12 patrones diferentes de desempeño democrático. Cuba es el único país de la región que, a la fecha, no ha hecho una transición a la democracia desde 1978 y que durante estos 40 años ha mantenido un gobierno autoritario.
Tabla 1: Clasificación de los regímenes, América Latina y el Caribe, 2018

 

(Atributo del estado de la democracia en el mundo) Corregir el título de la Tabla 1.

  1. De los cinco países del mundo con los mejores indicadores en materia de “gobierno representativo”, tres son latinoamericanos: Costa Rica, Chile y Uruguay.
Fuente: IDEA Internacional, 2019
Gráfica 4:Porcentaje de países en América Latina  y el Caribe con resiliencia democrática 1977-2018
  • La gran mayoría de las democracias de la región ha demostrado una notable resiliencia en las últimas décadas, entendida estacomo la capacidad para afrontar crisis y desafíos complejos, así como para sobrevivirlos, innovar y recuperarse.En efecto, solo el 27% de las democracias latinoamericanas sufrió interrupciones durante estas cuatro décadas. De los tres países que eran democracias en 1978 (inicio de la Tercera Ola Democratizadora) dos lo siguen siendo: Costa Rica y Colombia. Únicamente Venezuela se convirtió en un régimen autoritario.

 

  1. En la mayoría de los países latinoamericanos los sistemas electorales se fortalecieron. Seis de los países de América Latina se ubican en el 25% más alto del mundo del indicador “elecciones limpias”: Uruguay, Costa Rica, Argentina, Chile, Panamá y Colombia.
Gráfica 5: Elecciones Limpias en América Latina y el Caribe, 2018

 

(Índice del estado…) Corregir en Fuente:

  1. América Latina es la región en la cual la igualdad de género ha tenido los mayores avances. En efecto, Latinoamérica cuenta con el porcentaje más alto de participación de mujeres parlamentarias en el mundo, con un 27% como promedio regional, frente al 24% de la media mundial. La mala noticia es que, sin embargo, aún falta mucho por avanzar para lograr una verdadera paridad de género. En este momento no hay en la región,ninguna mujer presidenta que haya sido electa.La mandataria interina boliviana, Jeanine Añez, asumió la presidencia vía sucesión constitucional.

 

Fuente: IDEA Internacional,
Gráfica 6: Niveles de participación electoral por región
  • Aunque existe una gran diversidad entre los países de la región, América Latinacuenta con la tasa más alta participación electoral,que alcanzael67% (promedio regional) frente al promedio mundial de 64%.

 

 

  1. Latinoamérica cuenta,asimismo,con niveles altos en materia de libertad de religión, incluso superior a los de Europa.

 

  • En la mayoría de los países de la región, los espacios de la sociedad civil se fortalecieron. Pese a ello,existen importantes excepciones como Cuba, Nicaragua y Venezuela. Otro grupo de países (entre los que cabe mencionar a Guatemala, Bolivia y Honduras) también han sufrido una reducción del margen de maniobra de la sociedad civil.

 

Desafíos

  1. En un contexto de alta heterogeneidad en relación con la calidad de sus democracias,y pese a los importantes progresosregistrados en materia de avance democrático, numerosos países de la región sufren de diversos grados de debilidad democrática.

 

En cuanto a países específicos, de acuerdo con el informe, Brasily Boliviahan experimentado un importanteproceso de erosión democrática, mientras queHaití, Honduras, Guatemala y República Dominicana presentan importantes niveles de debilidad democrática.

 

Por su parte, Nicaragua atraviesa por un proceso de grave regresión democráticay Venezuela sufreuna ruptura democrática total. Este últimoostenta, además, el triste récord de ser el único país en el mundo que ha transitado de altos niveles de gobierno representativo a un régimen no democrático. Constituye, en este sentido,el caso más largo de retroceso democrático: 20 años seguidos.Ambos países, junto a Cuba, constituyen los tres regímenes no democráticos de nuestra región.

 

Y como ya señalamos más arriba, en relación con los subatributos que subyacen a la crisis de la democracia y que presentan un avance más lento en Latinoamérica, cabe recordarel combate a la corrupción, el acceso a la justicia, la falta de equidad de géneroy mayores niveles de igualdad entre los diferentes grupos sociales. Estas son cuatro asignaturas pendientes en América Latina que demandan urgente atención.

 

  1. Cuatro décadas después del inicio de la Tercera Ola de Democratización, la regiónya mostrabasignos de fatiga democrática. El apoyo a la democracia venía disminuyendo de manera sostenida, alcanzando en la medición del Latinobarómetro 2018, tan solo un48% de apoyo (promedio regional), el nivel más bajo de los últimos años, únicamente comparable con el registrado durante la crisis de 2001.

Asimismo,el contexto regional latinoamericano registraba un preocupante aumento del grupo de ciudadanos que expresaba indiferencia entre un sistema democrático y uno autoritario, llegando, en 2018, al 28%. Por su parte, la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia experimentó un fuerte y preocupante crecimiento: pasó del 51% al 71% (promedio regional) en tansolo una década.Es decir,7 de cada 10personas expresaban insatisfacción con el desempeño de los regímenes democráticos, mientras que la satisfacción con la mismacayó (durante el mismo periodo) del 44% al 24%, lo que abrió, dramática y peligrosamente,la brechaentre las personas satisfechas y las insatisfechas con la democracia; espacio que podría ser llenado con nuevos líderes y propuestas populistas e incluso autoritarias.

Gráfica 7: Apoyo a la democracia: Régimen democrático vs. autoritario, América Latina 1995-2018
Gráfica 8: Satisfacción con la democracia, América Latina 1995-2018

 

  1. La crisis de la democracia representativa se agudiza. La confianza ciudadana en los parlamentos cae y se ubica en el 21% como promedio regional (solo 2 de cada 10 personas); mientras la confianza ciudadana en los partidos políticos se desploma a un anémico 13% (1 de cada 10)como mediaregional.

    Esta situación refleja el desencanto con la política y lesiona la legitimidad de las instituciones de la democracia representativa, menoscaba la institucionalización de los partidos eincrementa la fragmentación, la polarización y la volatilidad. Asimismo, aumenta la brecha de confianza entre ciudadanos y partidos, facilita la irrupción de candidatos independientes, outsiders, y antisistema, así como las tendencias populistas,agudizando, como resultado de todo ello,lascrisis de gobernabilidad y de estabilidad democrática. En síntesis, como bienloexpresa Manuel AlcántaraSáez, “si bien los partidos no van a dejar de existir, tampoco van a volver a ser lo que fueron”[17].

Gráfica 9: Confianza en el congreso/parlamento, América Latina 1996-2018

 

 

 

  1. Sin perjuicio de los importantes avances logrados en materia de integridad electoral, varios países de la región sufren importantes retrocesos, mismos que se han visto expuestos en procesos electoralescon altos niveles de irregularidades, injerencia indebida de los oficialismos, relaciones opacas del dinero con la política y las campañas electorales, manipulación de los resultados electorales y órganos electorales sin los niveles adecuados de autonomía e independencia. Entre los casos más recientes, cabe citar a Nicaragua (2016), Honduras (2017)y Venezuela (2018),así comola anulación de las elecciones presidenciales y legislativas en Bolivia (2019) y la suspensión de las elecciones municipales en la República Dominicana (2020)[18].

 

Gráfica 11: Confianzaenlaselecciones
Fuente: AmericasBarometer, LAPOP (2019)
Gráfica 12: ConfianzaenTribunalesElectorales

Como consecuencia de lo anterior,caen los niveles de confianza ciudadana tanto en relación con los organismos electorales,despeñándose del 44% al 28% en tan solo cinco años (promedio regional de Latinobarómetro 2018),como con respecto a las elecciones, desplomándose del 63.1% al 45.5% entre 2004 y 2019 (promedio regional de LAPOP 2019).

  1. Los avances de los últimos años para reducir la desigualdad socioeconómica son insuficientes: América Latina continúa siendo la región más desigual del mundo, con un índice de Gini promedio regional de 0.465(CEPAL 2018).
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Panorama Social de América Latina 2019
Gráfica 13: América Latina (15 países): Índice de desigualdadde Gini, 2002-2018

 

  1. América Latina es la región que registra la más alta percepción de democracias con altos niveles de corrupción en el mundo, después de África y el Medio Oriente, si bien con una amplia diversidad de situaciones entre los países latinoamericanos. Según el último informe de Transparencia Internacional, la región de las Américas (con una puntación media de 43 puntos)“afronta retos importantes, entre los que destaca la presencia de líderes políticos que actúan en su propio beneficio y en detrimento de la ciudadanía a la que deben servir”[19]. Venezuela se encuentra en la posición más baja en la región (16 puntos), y es uno de los 5 países con menor puntuación a escala global.

 

Gráfica 14: Índice de Percepción de laCorrupciónenlas Américas 2019
Fuente: Transparency International, 2019
  • América Latina tiene los niveles más altos de delincuencia y violencia del mundo. Con solo el 8% de la población mundial,la región concentra el 33% de los homicidios del mundo, en un contexto con una amplia gama de circunstanciasentre los países de la región[20].

 

  1. Pese a las numerosas reformas(legislativas, constitucionales e institucionales) que se han venido haciendo en la región durante las últimas décadas, Latinoamérica se caracteriza por una marcada debilidad del Estado de Derecho, que se ve acompañada por altos niveles de impunidad. Ello se correlaciona con un nivel muy bajo y decreciente de confianza ciudadana en el poder judicial, donde solo 2 de cada 10 ciudadanos (24%), como media regional, expresan tener confianza en la administración de justicia (Latinobarómetro, 2018). La injerencia indebida de la política en la justicia ha generado una politización de la justiciaque ha encontrado como su igualmente nociva contraparte,a la judicialización de la política.

 

Gráfica 15: Confianza en el poder judicial, 1996-2018
Fuente: Corporación Latinobarómetro, Informe 2018
Gráfica 16: Aprobación del gobierno en América Latina 2002-2018
Fuente: Corporación Latinobarómetro, Informe 2018
  • La región se caracteriza por una gobernabilidad crecientemente compleja. El grado de aprobación de los gobiernos (si bien con diversas realidades nacionales en el hemisferio)ha caídode manera abrupta e ininterrumpida durante la última década, pasando del 60% (en 2009) al 32% como promedio regional en 2018 (Latinobarómetro, 2018). Además, apenas el 17% de los latinoamericanos opina que se gobierna en beneficio de las mayorías.

 

Fuente: Corporación Latinobarómetro, Informe 2018

 

Gráfica 17: ¿Para quién se gobierna en América Latina?

 

  1. En los últimos años ha irrumpido con fuerza un tema que no es nuevo en la región,pero que en nuestros días presenta características nuevas: el desafío migratorio. Por un lado, los mexicanos y centroamericanos con destino a los EE.UU. enfrentan una política xenófoba de mano durade parte de la administración Trump y, en el caso de los centroamericanos, también crecientes restricciones de parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para llegar a los Estados Unidos vía territorio mexicano.

    Asimismo, Haití atraviesa una situación muy delicada que tensiona su relación fronteriza con la República Dominicana.

En tercer lugar, la crisis nicaragüense y, sobre todo, lacompleja situación venezolana, han agravado este fenómeno. Se calcula que ya han emigrado más de 4.2 millones de venezolanos (la mayoría durante los últimos 5 años),convirtiendo a este éxodo en la crisis migratoria y humanitaria más grave de la historia latinoamericana. Por su parte, la pandemia del coronavirus –dependiendo de cómo evolucione en ambos países- podría agravar aún más esta dramática situación.

 

El creciente y acelerado deterioro de la calidad democrática en la región

Durante los últimos meses de 2019 y los primeros de 2020 –de previo a la llegada de la pandemia a la región-, la democracia está enfrentando crecientes desafíos que afectanno solo su calidad, sino también la gobernabilidad y la estabilidad política, así como la integridad de los procesos electorales[21].

Por un lado, varios países de la región han visto surgir conflictosde poderes, especialmente entre el ejecutivo y el parlamento. Por otro, la lucha contra la pandemia del coronavirus forzó a los gobiernos de la región a tomar numerosas medidasque ya están teniendo un fuerte impacto en relación con el calendario electoral yla integridad de los procesos electorales.

Respecto del primer punto –conflicto de poderes– en Perú, el enfrentamiento entre el presidente Martín Vizcarra y el Congreso se saldó con el cierre de este último (lo cual está permitido bajo ciertas circunstancias por la Constitución Política) y la elección de un nuevo Congreso el pasado 26 de enero.

En El Salvador, el 9 de febrero, el país enfrentó una de sus crisis constitucionales más importantes desde que se firmó el Acuerdo de Paz (1992) que puso fin a la sangrienta guerra civil. La crisis comenzó cuando el presidente NayibBukele –que goza de alta popularidad pero que está en minoría en el Congreso– convocó a los legisladores a una sesión de emergencia para aprobar un préstamo internacional destinado a implementar la tercera fase de su plan de seguridad, llamado «Plan de Control Territorial». Frente a la negativa de los legisladores, Bukele, en un acto de demostración de fuerza y para aumentar la presión sobre los congresistas, ingresó a la Asamblea Legislativa acompañado de militares y, a su salida del recinto, organizó un mitin rodeado de sus seguidores y militares, en el que llamó “delincuentes” a los legisladores y les dio una semana de plazo para aprobar el citado préstamo. El presidente del órgano legislativo calificó esta demostración de fuerza como un «intento de golpe de Estado», señalando que la misma amenazaba la separación de poderes en el país. Dos semanas después, durante la reunión de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que tuvo lugar en El Salvador, Bukelele expresó a los visitantes extranjeros que “solo bastaría quedarse un día en El Salvador para decidir quemar a todos los políticos por el mal trabajo que –a su juicio– hacen y que afecta su gestión”. En cuestión de unas pocas semanas el presidente “más cool del mundo se convirtió en un modelo de autoritarismo millennial”[22].Más recientemente, entre abril y junio de este año, el presidente Bukele protagonizónuevos enfrentamientos con la Asamblea y con la Corte Suprema de Justicia al negarse a acatar decisiones que ponían límites a sus polémicas medidas de confinamiento. Bukele se negó a acatar una resolución del Tribunal Constitucional que limita los poderes del Gobierno argumentando que nada está por encima del “derecho constitucional a la vida y salud del pueblo”[23].

Un mes antes, el 5 de enero, en Venezuela, el régimen autoritario de Nicolás Maduro llevó a cabo un «golpe parlamentario» contra Juan Guaidó, cuando las fuerzas policiales bajo su control le impidieron el ingreso a él (y a los parlamentarios de la oposición a Maduro) a la Asamblea Nacional, para evitar su participación en la ceremonia de elección de las nuevas autoridades del órgano legislativo. Mientras Maduro impuso ilegalmente –sin cuórum ni votación comprobable– a su candidato Luis Parra, el bloque opositor reeligió a Guaidó.

Estos hechos fueron antecedidos, durante el último trimestre de 2019, por violentos estallidos sociales en Haití, Ecuador, Chile y Colombia; protestas que dejaron en evidencia el profundo estado de malestar que existe en amplios sectores de la ciudadanía y, al mismo tiempo,pusieronen serios aprietos a los presidentes de estos cuatro países.

Respecto del segundo punto, la integridad electoraltambién ha sufrido un deterioro que ahonda la tendencia a la baja que venía teniendo lugar en la región, en relación con la credibilidad de las elecciones y con el trabajo de los organismos electorales.

En Bolivia, las elecciones presidenciales y legislativasde octubre de 2019 fueron anuladas debido a denuncias de graves irregularidades y fraude reportadas en los informe de la OEA[24] y de la Unión Europea[25]. Ello produjo una grave crisis políticaseguida de un golpe de Estado que sacó a Evo Morales del poder y del país, la designación –vía sucesión constitucional– de un gobierno interino a cargo de la presidenta Jeanine Añez, el nombramiento de un nuevo Tribunal Electoral y la convocatoria a nuevas elecciones,fijadas originalmente para el 3 de mayo de 2020, y ahora recalendarizadas para el 6 de septiembre.

Por su parte, el pasado 16 de febrero, las elecciones municipales en la República Dominicana tuvieron que ser suspendidas debido a una falla masiva del voto automatizado; bochornoso e inédito fracaso electoral que provocó que miles de ciudadanos salieran a las calles a expresar su descontento con la Junta Central Electoral (JCE) y a exigirle explicaciones. Este grave hecho, además de provocar una profunda crisis política, ha generado un clima de desconfianza queafecta la credibilidad, no solo del proceso electoral, sino también del órgano electoral, aumentando la tensión entre las fuerzas de oposición y el partido de gobierno, de cara a las próximas elecciones presidenciales y legislativas; elecciones que estaban previstas tener lugar el 17 de mayo y que, debido a la pandemia, fueron recalendarizadas para el 5 de julio de 2020.

Como si fuera poco, el coronavirus también ha impactado el normal desarrollo del calendario electoral en varios países de la región latinoamericana. Paraguay fue el primero en aplazar las elecciones internas de los partidos políticos y las municipales, pasándolas al 2021. Chile pospuso el plebiscito constitucional del 26 de abril al 25 de octubre. Uruguay aplazó sus elecciones municipales del 10 de mayo para el 27 de septiembre, y, en México,se hizo lo mismo con las elecciones de Coahuila e Hidalgo, originariamenteprevistasparainicios del mes de julio.

Como vemos, la democracia enfrenta momentos difíciles en América Latina.La región ingresó así, al nuevo año y a la nueva década, en un escenario de “democracias irritadas”[26], caracterizado por el enojo ciudadano, la crispación social, el malestar con la política y una gobernabilidad débil. La llegada de la pandemia vino a complejizar aún más muchas de estas tendencias. Por todo ello,el 2020 seguirá siendoun año plagado de desafíos y con un alto nivel de incertidumbre. Se vienen tiempos nublados para América Latina[27].

Son varias las preguntas que debemos hacernos al respecto, entre ellas: ¿Cuáles son los principales riesgos que la pandemia presenta para la calidad de la democracia?¿Cómo impactaráel coronavirus la gobernabilidad democrática en nuestra región? ¿Qué debemos hacer para dar respuesta, oportuna y eficaz, a estos crecientes desafíos?

Una agenda renovada para una democracia de nueva generación

 

En la actual época de “aceleración tecnológica”[28], profunda revisión del capitalismo y de la globalización[29],[30], y en plena pandemia del coronavirus, lo primero y perentorio es tomar conciencia de la necesidad de movernos, con urgencia y brújula estratégica.

 

Lo segundo:tener claridad de que los efectos de la pandemia sobre el sistema democrático no serán uniformes. Mientras en algunos países el mal manejo de la crisis podría facilitar la llegada de nuevos líderes populistas autoritarios, en otros, en cambio, podría producir un debilitamiento de los líderes populistas que ya están en el poder al quedar en evidencia su incapacidad e irresponsabilidad. Es preciso impedir que líderes autoritarios lleguen a los gobiernos, o que aquellos que ya están consoliden su poder. Debemos hacer el máximo esfuerzo para evitar que la democracia se convierta en una víctima más del coronavirus.Es preciso, asimismo, dar respuesta al cuadro de fragilidad político-institucional que emergerá en varios países, mejorando la legitimidad de las instituciones, afianzando el Estado de Derecho y fortaleciendo la gobernabilidad democrática.

 

Lo tercero:América Latina necesita poner en marcha una agenda renovada que apunte a sentar las bases de una democracia de nueva generación, dirigida a mejorar su calidad, sus institucionesy el liderazgo político, recuperar el crecimiento económico, blindar los avances sociales, repensar el modelo de desarrollo y cumplir con la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU; una agenda que debe estar estructurada en torno a cuatro objetivos prioritarios:

 

  1. Recuperar niveles adecuados y sostenibles de crecimiento económico. El impacto de la pandemia en la economía de la región será devastador. El Banco Mundial acaba de proyectar (8 de junio) un crecimiento negativo (promedio regional) de 7.2%. La CEPAL, por su parte, advierte que el septenio 2014-2020 es el de menor crecimiento de los últimos 70 años[31]. Todo ello traerá consecuencias muy negativas en el ámbito social: fuerte aumento de la pobreza, de la desigualdad y del desempleo. Será necesario, entonces, incrementar la productividad y la competitividad, aumentar la inversión, mejorar la infraestructura, la educación y la innovación, pero también el clima de negocios, la estabilidad política y la seguridad jurídica. Sin un nivel adecuado de crecimiento económico, la región arriesga sufrir otra década perdida[32].

 

2.Mejorar la calidad de la política y de la democracia[33],[34], aumentando los niveles de resiliencia de la misma, es decir, su capacidad para afrontar crisis y desafíos complejos, sobrevivir a ellos, innovar y recuperarse. Fortalecer, asimismo, sus principales instituciones –partidos y congresos– y el Estado de Derecho para emprender y sostener la lucha frontal contra la corrupción y la impunidad. En otras palabras, hay que dotar a la política y a la democracia de nuevos instrumentos que le permitan estar en condiciones –hoy no lo está–de gestionar problemas y sociedades crecientemente exigentes y complejas[35].

 

  1. Fortalecer la gobernabilidad democrática. La democracia necesita de una gobernanza de calidad y eficaz, con transparencia y rendición de cuentas. La reforma del Estado es más prioritaria que nunca, ya que de esta pandemia el Estado saldrá fortalecido y hará falta una institucionalidad pública relegitimada para gobernar sociedades modernas, exigentes, empoderadas e hiperconectadas. El aparato público debe ganar eficiencia, mayor transparencia y rendición de cuentas, contar con una adecuada base fiscal, políticas públicas de calidad e incorporar los avances de la tecnología y de la digitalización.

 

  1. Avanzar hacia un nuevo contrato social que permita hacer frente a la grave situación social pospandemiayavanzar en el cumplimiento de la agenda 2030 de desarrollo sostenible, dirigida a garantizar una ciudadanía empoderada y con pleno goce de sus derechos.

 

Esta es la agenda que el liderazgo político latinoamericano necesita debatir con urgencia, inteligencia e innovación. Una agenda que: combine democracias de calidad,resilientes,y con buen gobierno, para ayudarnos a navegar en estos tiempos turbulentos; que permita mejorar la capacidad de los gobiernos para gestionar exitosamente las crisis; dirigida a aprovechar las oportunidades y las coyunturas favorables para sortear con éxito las situaciones y los acontecimientos adversos; y que, como acertadamente recomendaba Albert Hirschman, nos permita “pensar en lo posible antes que en lo probable”[36]. Una agenda que tenga como objetivo prioritario evitar que la democracia latinoamericana se convierta en la víctima principal del coronavirus.

[1] Según la encuesta más reciente sobre las actitudes globales del PewResearch Centre, el 51% de los ciudadanos de 27 países que fueron encuestados dijeron estar insatisfechos con la democracia.  Pew Research Center, Abril 2019, “Many Across the Globe Are Dissatisfied With How Democracy Is Working”, <https://www.pewresearch.org/global/2019/04/29/dissatisfaction-with-performance-of-democracy-is-common-in-many-nations/>.

[2] Según el informe del Centro para el Futuro de la Democracia de la Universidad de Cambridge, la insatisfacción con la democracia alcanzó un nivel récord mundial: el 57,5% de la población de 154 países afirma que está insatisfecho con la democracia, la tasa más alta desde que la Universidad de Cambridge empezó a realizar este informe desde hace ya 40 años. Hace tan solo 15 años el porcentaje de insatisfechos era de 38.5%. Foa, R.S., Klassen, A., Slade, M., Rand, A. & R. Collins, 2020. “The Global Satisfaction with Democracy Report 2020.” Cambridge, United Kingdom: Centre for the Future of Democracy, <https://www.bennettinstitute.cam.ac.uk/media/uploads/files/DemocracyReport2020_nYqqWi0.pdf>.

[3] Los regímenes híbridos son aquellos que adoptan una fachada democrática (con frecuencia en forma de elecciones periódicas, si bien no competitivas), acompañada, por lo general, de fuertes restricciones de las libertades civiles y otros derechos democráticos.

[4] Ver gráfica 1.

[5]Variedades de democracia (V-Dem) es un nuevo enfoque para la conceptualización y medición de la democracia. El proyecto V-Demincluye siete principios o concepciones sobre la democracia: electoral, liberal, participativa, deliberativa, igualitaria, mayoritaria y consensual, y recopila datos para medir cada uno de estos siete principios. V-Dem es uno de los más grandes proyectos de recopilación de datos de las ciencias sociales centrado en la investigación. Para más información sobre el proyecto visitar: http://www.v-dem.net.

[6] Economist Intelligence Unit 2019, Democracy Index 2019, EIU: London. Según este Informe, el promedio mundial volvió a descender, pasando del 5.48 en 2018 al 5.44 en el 2019. Este es el peor registro desde que la Unidad de Inteligencia de TheEconomist elaboró su primer Índice de la Democracia en 2006. www.eiu.com

[7] Fukuyama, F., 1992, The End of History and the last man, Free Press: Nueva York.

[8] Diamond, L., 2019, Ill Winds: Saving Democracy from Russian Rage, Chinese Ambition, and American Complacency, Penguin Press: Nueva York.

[9]Levitsky, S., &Ziblatt, D., How Democracies Die, Broadway Books: Nueva York.

[10]Przeworski, A., 2019, Crises of Democracy, Cambridge University Press: UK.

[11] Dickens, C., & Simon S. 1990, A Tale of Two Cities, Vintage Books: New York.

[12] Venice Commission, 2019, Joint Report of the Venice Commission and of the Directorate of Information Society and Action Against Crime of the Directorate General of Human Rights and Rule of Law on Digital Technologies and Elections, <https://www.venice.coe.int/webforms/documents/default.aspx?pdffile=CDL-AD(2019)016-e>.

[13]Kofi Annan Foundation2020, Protecting Electoral Integrity in the Digital Age, The Reportofthe Kofi Annan CommissiononElectionsandDemocracy in the Digital Age, <https://fsi-live.s3.us-west-1.amazonaws.com/s3fs-public/kofi-annan-protecting-electoral-integrity.pdf>.

[14] CEPAL 2019, Balance Preliminar de las Economias de América Latina y el Caribe, <https://www.cepal.org/es/publicaciones/45000-balance-preliminar-economias-america-latina-caribe-2019>.

[15] CEPAL 2019, Panorama Social de América Latina, <https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44969/5/S1901133_es.pdf>.

[16]Lustig, N. 2020, “Desigualdad y descontento social en América Latina”,  El País, 5 de enero, <https://elpais.com/economia/2020/01/02/actualidad/1577975873_400917.html>.

[17]AlcántaraSaéz, M. (2019), “Los partidos y la fatiga de la democracia, especial referencia al caso de América Latina”, DerechoElectoral, n.° 29, TSE de Costa Rica, Segundo Semestre 2019.

[18]Zovatto, D., 2020, “El Súper Ciclo ElectoralLatinoamericao 2017-2019: El Voto de Enojo enTiempos de Fatiga Democrática y Malestarconla Política”, AnálisisCarolina, Fundación Carolina: Madrid.

[19]TransparencyInternational 2020, Índice de laPercepción de la Democracia 2019, <https://www.transparency.org/whatwedo/publication/corruption_perceptions_index_2019>.

[20]Muggah, R. & Aguirre Tobón, K. 2018, Citizen Security in Latin America: Facts and Figures, Igaparé Institute, <https://igarape.org.br/wp-content/uploads/2018/04/Citizen-Security-in-Latin-America-Facts-and-Figures.pdf>.

[21]Zovatto, D 2020, “The rapidlydeterioratingqualityofdemocracy in LatinAmerica”, Brookings, OrderfromChaos, 28 February, <https://www.brookings.edu/blog/order-from-chaos/2020/02/28/the-rapidly-deteriorating-quality-of-democracy-in-latin-america/>.

[22]Mizrahi, D. 2020, NayibBukele: cómoel“presidente más cool del mundo” se convirtióenun modelo de “autoritarismo millennial”, Infobae, 15 de febrero, <https://www.infobae.com/america/mundo/2020/02/15/nayib-bukele-como-el-presidente-mas-cool-del-mundo-se-convirtio-en-un-modelo-de-autoritarismo-millennial/>.

[23] García, J. 2020,  Lacrisisdelcoronaviru agudiza el choque de Bukeleconel resto de poderes en El Salvador, El País, 16 de abril 2020.

[24] OEA 2019, Análisis de IntegridadElectoralEleccionesGeneralesenel Estado Plurinacional de Bolivia, 20 de octubre, <http://www.oas.org/es/sap/deco/Informe-Bolivia-2019/0.1%20Informe%20Final%20-%20Analisis%20de%20Integridad%20Electoral%20Bolivia%202019%20(OSG).pdf>.

[25] Union Europea 2019, Infome Final de Misión de Expertos Electorales sobre EleccionesGenerales de Bolivia 2019, <http://ec.europa.eu/info/strategy/relations-non-eu-countries/types-relations-and-partnerships/election-observation/mission-recommendations-repository/missions/341>.

[26]Innerarity, D.2018, Política para perplejos, Galaxia Gutenberg: Barcelona.

[27]Zovatto, D. 2020, “Tiempos nublados para América Latina”, Clarin, 9 de enero, <https://www.clarin.com/opinion/tiempos-nublados-america-latina_0_4tfWnH1p.html>.

[28] Friedman, T. 2018 ,Gracias Por Llegar Tarde, Deutso-Grupo Planeta: Nueva York.

[29]Estefanía J. 2020, “Refundar el capitalismo (otra vez)”, El País, 2 de marzo, <https://elpais.com/cultura/2020/02/28/babelia/1582891433_869353.html>.

[30]Schwab, K. 2020,  Manifesto de Davos 2020: El propósito universal de las empresas enlaCuartaRevolución Industrial, World EconomicForum, <https://es.weforum.org/agenda/2019/12/manifiesto-de-davos-2020-el-proposito-universal-de-las-empresas-en-la-cuarta-revolucion-industrial/>.

[31] CEPAL 2019, Balance Preliminar de lasEconomías de América Latina y el Caribe, <https://www.cepal.org/es/publicaciones/45000-balance-preliminar-economias-america-latina-caribe-2019>.

[32]Ocampo, J. A. 2020,  “CanLatinAmericaAvoidAnotherLostDecade?”, Project Syndicate, 3 de enero, <https://www.project-syndicate.org/commentary/latin-america-lost-decade-low-growth-by-jose-antonio-ocampo-2020-01>.

[33]Según Daniel Innerarity, conquien coincido, “la democracia se ha quedado desfasada casien todo” y para sobrevivirdebe ser transformada y actualizada.

[34]Innerarity, D. 2020, Unateoría de la democracia compleja: Gobernarenel signo XXI (Ensayo), Galaxia Gutemberg: Barcelona.

[35] Velasco, A. 2020, “ToProtectDemocracy, Reform It”, Project Syndicate, 26 de Febrero, <https://www.project-syndicate.org/commentary/defend-democracy-by-reforming-it-by-andres-velasco-2020-02>.

[36]Hirschman A. (1986), La Democracia en América Latina, Vuelta (Ed. Vuelta), México.